Episode Transcript
[00:00:00] Speaker A: Muy bienvenidos a Ser Fiel a mí, Soy Caro Guevara y hoy abrimos un espacio de conciencia para retornar a lo que realmente somos. Estamos viendo Now Media Televisión.
[00:00:12] Speaker B: Muy bienvenidos a Ser Fiel a mí. Gracias por continuar viendo todos estos episodios que lo que buscamos es regalarles conciencia, amor, habitarnos a nosotros mismos.
Y venimos de episodios donde hemos hablado de evolucionar, evolucionar la conciencia, hemos hablado de la compasión, de soltar nuestros roles para realmente conectar con nosotros mismos, de reconocer nuestra esencia, el amor. Y hoy vamos a entrar en una dimensión sutil.
¿Qué pasa cuando lo que guía nuestra vida no son las inteligencias que tradicionalmente hemos conocido como inteligencias?
No se trata de la razón, ni de la fuerza, ni de la inteligencia emocional, ni de la inteligencia racional y se trata de todas ellas.
Hoy quiero traer otro tipo de inteligencia que vamos a ir descubriendo a través de esta conversació la sensibilidad.
Hay personas que desde niños hacen preguntas incómodas, que perciben lo que no se dice, que sienten el ambiente antes de que cualquier otra persona hable, sienten lo que pasa. Estas personas siempre han percibido lo invisible y algunos encontraron un entorno en el que pudieron desarrollar esos dones.
Seguro algunos de ellos lograron sostenerse a sí mismos y lograron convertir esa sensibilidad en un regalo para otros más. La mayoría de las veces los llamados sensibles aprenden a apagarse, a censurarse, a ocultarse o en el otro extremo, a ser vistos como desadaptados o rebeldes porque la sensibilidad incomoda en un mundo en el que negamos lo que sentimos y no vemos la diferencia como un valor sino desde la discriminación.
Mi propia historia con la sensibilidad es una de tantas historias. Yo apagué mi sensibilidad porque no encajaba en un mundo que te pedía practicidad, resultados, estructura y orden. La sensibilidad tiene otros tiempos. De hecho tenemos un concepto en el mundo occidental con el calendario gregoriano que hace que nos enmarquemos en esa manera de habitar la vida.
Sin embargo, recientemente escuchaba el concepto del kairós, que es ese tiempo orgánico como el que sucede en la naturaleza, que nos lleva a que los días no sean iguales y a que la vida sea distinta. Y eso me hace reflexionar precisamente sobre cómo a veces la estructura limita la forma como nosotros ponemos lo que sentimos afuera, porque aprendimos a negar ese mundo, aprendimos a negar el mundo de la emoción. Aprendimos que no era necesario escuchar lo que nos sucedía ni las sensaciones que teníamos.
Yo siempre he sentido exceso de empatía y conexión, como una necesidad de entrega a los demás, un impulso a servir y hacerme cargo de situaciones emocionales del entorno.
Siempre he tenido vocación de servicio que desde muy pequeñita palpitaba en mí, sentía el dolor del mundo, me conmovía permanentemente con la vida, hacía preguntas existenciales del sentido de la vida. Y de eso dan fe mis tías, que dicen que yo hacía unas preguntas muy existenciales desde muy pequeñita.
Y siempre he tenido el don de la intuición, de saber por anticipado respuestas, de anticipar situaciones, de tener como respuestas muy claras dentro de mí, que luego, cuando suceden las cosas, me dan la razón.
Este percibir cómo se siente la vida, esta sensación de tener una gran sensibilidad para disfrutar incluso de cosas pequeñas, disfrutar la naturaleza.
Mis hijos se burlan porque yo hablo con los animales, le pido a los mosquitos y a los zancudos que se vayan de la habitación y los cuido, y ellos se burlan. Pero es una sensación de que hay una sensibilidad por la vida que necesita tener lugar y que necesitamos cuidar de todo lo que nos rodea.
Yo siempre disfruté también el caminar a pie descalzo en la tierra y.
Y sentir como la naturaleza conectaba conmigo. Y siempre lo he disfrutado, incluso he recibido castigos por eso. Desde niña me decí no camines, descansa, vas a coger infecciones. Como que hay una cantidad de creencias alrededor de esto, de estar en contacto con la vida que nos limita.
Dado que eso sucedía, yo empecé a apagar esa sensibilidad y mi recurso para poder adaptarme a la vida fue poner ciertos límites y adormecer por un tiempo esa sensibilidad.
Hoy yo quiero abrir una conversación sobre algo que tal vez tú también has vivido, y es la capacidad que tenemos de contactar con el otro empáticamente, de sentir la vida, esa sabiduría del alma, esa intuición, esa capacidad que tenemos de conectar con lo que pasa en el mundo sin sentirnos abrumados o sobrepasados.
A veces nos dicen que somos demasiado sensibles o demasiado profundos, o demasiado intensos.
¿Y si eso no fuera demasiado? ¿Y si eso es lo que precisamente está necesitando el mundo en este momento dado? Todo lo que está pasando mientras les cuento, lleg. Llegan escenas de mi vida respecto a estas experiencias.
Cuando yo necesitaba el contacto con la naturaleza, cuando las respuestas a mis preguntas existenciales caían en el vacío o en respuestas evasivas. Sin embargo, dentro de mí habían verdades que se veían desafiadas por el deber ser que aprendí. Esas verdades que limitaban esa capacidad de poder expresar lo que yo sentía.
También el arte se convirtió en un refugio. La pintura, la poesía, los dibujos. Siempre tuve esta conexión con el arte, que para mí fue mi refugio para expresar mi alma. No era solamente lo que pensaban quienes estaban alrededor, era que yo tenía un don o una habilidad con el arte. Desde muy niña fue muy creativa. Y en realidad de lo que se trataba era de que expresaba mi alma. Eso es lo que hacía a través del arte.
Recuerdo también algo que sucedió cuando yo tenía cinco años. Murió mi abuelo paterno. Y en ese momento yo sentía paz, pero al ver llorar a quienes estaban alrededor, yo aprendí a llorar a los muertos. Entonces el llanto se convirtió también en algo cultural. Era la muerte. Es algo que yo tengo que llorar y llorar profundamente.
Y yo no quiero que confundan esto de lo que estoy hablando, de la sensibilidad solamente, con el mundo emocional.
Es un don que efectivamente, a veces incomoda a otros, pero es un don.
Se trata de cómo volvemos a conectar con eso que nosotros sentimos sin incomodar. Cuando tú reprimes, evidentemente lo que sucede es que te desbordas. Y yo siento que mis lágrimas estaban reteniendo una sensibilidad que yo no podía manejar. Recuerdo una amiga que me decía Te voy a cauterizar los lagrimales para que dejes de llorar. Y lo decía en broma, pero era porque yo estaba tan contenida, tan contenida que necesitaba sacar de alguna manera toda la sensibilidad que me habitaba.
Y esa sensibilidad empezó a emerger de una forma distinta cuando empecé a caminar internamente, cuando empecé a conocerme.
Todo aquello que nosotros tratamos de censurar de nuestra sensibilidad, es quizás lo que necesitamos hoy en día. Empezar a darle espacio cuándo empezamos a llamar problema a lo que en realidad es parte de la esencia humana, la sensibilidad.
De eso va a venir a contarnos mi invitado Max Monge, a quien le agradezco infinito que haya provocado esta conversación que despertó en mí toda esta conversación en la que empecé a ver y a ponerle voz y a ponerle palabras precisamente a esto, a cómo la sensibilidad es un camino que todos necesitamos transitar, que todos tenemos, que muchos, por no decirlo, que todos hemos bloqueado ante un mundo que nos llevó a censurarla, a negarla, encapsularla, a guardarla dentro de nosotros.
El entorno no sabe lidiar con quienes somos sensibles. Hoy estoy reivindicando y dándole lugar a las personas que tenemos esa sensación de que todos tienen un manual para vivir, menos nosotros, porque no sabemos dónde poner nuestra sensibilidad.
La sensibilidad es incómoda para quienes están en el entorno, pero creo que es un tremendo don que necesita ser puesto afuera.
Hay personas que lo hicieron y se atrevieron y que cuando son vistas desde su sensibilidad entonces se ven como disruptores o rebeldes o desatados o locos.
Y quizás ellos están ahora guiando a quienes vamos unos pasos atrás, aprendiendo a aceptarla.
Hoy vengo con el firme propósito de dignificar la sensibilidad como un estado desde donde podemos crear una forma más amorosa, compasiva y orgánica para que podamos habitar esta tierra.
Y voy a cerrar con esta La sensibilidad es mucho más que un don.
Espera ser vista, escuchada, comprendida y encarnada.
La sensibilidad es mucho más que un don. Espera ser vista, escuchada, comprendida y encarnada.
Los invito a que me sigan en.
Vamos ahora a comerciales.
[00:10:26] Speaker A: Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar.
Seguimos con más.
Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más.
[00:10:51] Speaker B: Y antes de continuar, quiero recordarles que Ser Fiel a Mí es parte de la programación de Naomedia, una plataforma que conecta historias, conciencia y propósito.
Puedes ver este y todos nuestros programas en vivo a tu propio ritmo descargando la aplicación gratuita en roku o en iOS, donde vas a encontrar contenidos bilingües que celebran la evolución humana. Y si prefieres acompañarme mientras caminas, manejas, respiras mientras estás en un aeropuerto, también puedes ver el programa de Inversión Podcast entrando a Naomidia TV. Gracias por seguir aquí y los invito a seguir el camino, a encarnar la sensibilidad.
Vivimos en un mundo saturado de estímulos, de opiniones, de ruido, de polarización y lo estamos viendo en lo que sucede alrededor. Hoy en día hasta la guerra es posible. La sensibilidad muchas veces es diagnosticada como una debilidad, como ansiedad, como sobreexposición, como un tema emocional.
Pero ¿Y si la sensibilidad es una forma avanzada de percepción que la vida está necesitando hoy para todo lo que nos está pasando?
Cuando conversamos del diseño de este episodio con mi invitado, se despertó en mí una sensación de poder darle voz y forma a algo que he venido caminando en el último tiempo. De hecho, debo decir que él ha sido maestro en el entendimiento de la vida más allá de mis sentidos.
En pandemia hice la formación con Max en algo que yo llamo, porque no sé si se llama así, psicoterapia iniciática, sistémica y chamánica, porque trae todos esos elementos, creo que así se llaman y ahorita no lo confirmará Max. Por lo menos fue lo que yo aprendí. Aprendí que mi alma era mucho más que simplemente este cuerpo. Recordé. Recordé que somos mucho más que lo que logra percibir los sentidos. Recordé que somos alma y que el alma tiene muchas otras dimensiones que hacen parte de esto que nos habita, que es algo mucho más trascendente. Que yo lo llamo la gran conciencia, que en las constelaciones familiares de lo que vamos a hablar quizás también lo llaman el campo.
Él no sabe el regalo que ha sido para mí. Allí comenzó la aceptación de mi intuición, de esas experiencias que van más allá de mis sentidos, que pueden explicar eso que quizás yo no tenía palabras antes para explicar. Profundicé mi relación conmigo recordando que somos parte de algo mayor.
Ustedes se van a sorprender cuando lo vean porque yo podría ser su mamá.
Es un alma sabia, vieja, que recordó antes que todos. Para acompañarnos a nosotros, los olvidadizos, quienes somos en realidad, les quiero presentar a Max Eduardo Monge Kiniche, un hombre que no buscó sanar, que buscó comprender y ha aprendido de la psicología de las constelaciones familiares sistémicas, de las plantas ancestrales, como maestras en la Amazonía peruana.
Y toda su experiencia lo ha llevado a conocerse tan profundamente que ahora nos asiste a aquellos que también estamos en ese camino. Bienvenido, mi querido Max.
[00:13:59] Speaker C: Muchas gracias por tu presentación, Caro. Qué belleza.
[00:14:05] Speaker B: Bueno, no, para mí ha sido de verdad un privilegio estar cerca de ti. Además Max ha sido el terapeuta de mi hija, entonces también siento una gratitud inmensa, porque de hecho yo ya con él no tengo conversaciones por el cuidado de ella.
Bueno, mi Maxi, bienvenido a esta conversación. Como lo decía, en este pequeño contexto que hacía al iniciar, estuvimos hablando de la sensibilidad como algo mucho más grande.
Para mí fue realmente sorprendente la conversación cuando estábamos diseñando esta. Este episodio, porque le dio palabras, como digo, a cosas que quizás yo también sentía desde niña y lo contaba en el primer segmento de este programa.
Quisiera que tú les contaras desde tu propia experiencia, cómo ha sido desde niño. Tú me contabas, hacías preguntas que incomodaban y quizás era que tú estabas viendo algo que otros no podían ver. ¿Cómo fue tu experiencia cuando hacías esas preguntas incómodas de la muerte de Dios, de la sexualidad, del origen?
¿Cómo fue tu experiencia? ¿Quieres contarnos?
[00:15:09] Speaker C: Lo primero que se me viene a la mente es que estaba en un colegio muy católico, un colegio que me invitó a salir, me invitó a que me retire, porque definitivamente hacía mucho ruido en el contexto, no solamente con mi comportamiento, sino también con mis preguntas. Justamente siempre me sentí como muy, Muy sensible a Dios y a la espiritualidad, justamente porque tenía muy cercano a mí, tenía a mi abuela, a mi abuelita, la mamá de mi mamá, y ella constantemente me presentaba este mundo mágico de los ángeles, pero también el mundo como de la vida de las presencias, vidas de las presencias vivas, tanto de las plantas, como de los minerales, como de las casas.
De alguna manera mi abuela me presentó el mundo como un mundo vivo.
Todo tenía alma, todo tenía conciencia, todo tenía algo para decir. Cada uno de los colores, cada uno de los sonidos, cada uno de los lugares, de alguna manera podía convertirse en un amigo, podía convertirse en un aliado, podíamos comenzar a tener una conversación.
Y entonces cuando yo planteaba en el colegio la posibilidad de hablar con un río, la posibilidad de hacernos preguntas con respecto a, por ejemplo, dónde está Dios o qué cosa hay en el más allá.
Por ahí mis profesores o las personas, no sé si se asustaban o simplemente se incomodaban y no sabían qué responder.
Y poco a poco mi inquietud, mis ganas de jugar, mis ganas de investigar, mi curiosidad, claro, me fue llevando al movimiento, me fue llevando al arte, me fue llevando a diferentes expresiones, tanto intelectuales como artísticas.
Y entonces ya el colegio católico me quedó como sumamente chiquito, porque el arte tiene una libertad amplísima.
Y yo quería continuar por ahí, quería continuar explorando todo lo que se pueda con respecto a la sensibilidad, justamente a esta posibilidad de captar información y de conversar con todo lo que está alrededor, no solamente con las personas, sino también con cada uno de nuestros órganos, por ejemplo, con el corazón, o también con los animales, o también con los ancestros, con las personas que ya no están con nosotros.
[00:18:01] Speaker B: Evidentemente lo que nos sucede es que cuando empezamos a conectar con nosotros, empezamos a ir encontrando el camino.
¿Quiero que les cuentes un poco hoy, después de haber vivido todo este proceso, qué es lo que tú entiendes como sensibilidad y cómo esa sensibilidad deja de ser algo emocional y se convierte en un tipo de inteligencia? ¿Cómo es que tú logras esto de conectar con otras maneras de vivir la espiritualidad a través de esa sensibilidad que empezaste a descubrir, a través de esa conexión con tu abuela, a través de la conexión con las plantas, con el entorno? ¿Cómo fue ese camino a descubrir la sensibilidad? ¿Y de qué hablas cuando hablas de sensibilidad?
[00:18:44] Speaker C: Sí, eso es muy interesante porque digamos, socialmente, cuando hablamos de sensibilidad podemos comprenderlo como llorar fácilmente o asustarse fácilmente.
Y en realidad cuando yo hablo de sensibilidad, en principio me refiero a un proceso larguísimo de purificación, ya sea como correr el velo, limpiar la ventana, hacer mucho más sutiles los sentidos, que me gusta decir que nuestros sentidos están por ahí como muy embotados, ya sea por la comida o por la cantidad de bulla que hay alrededor. Entonces todos nuestros sentidos están como hiperactivos y también agitados, estresados. Entonces nuestra sensibilidad en realidad se va achicando. En lugar de poder captar sutilezas, de poder captar matices, bellísimos, pero sutiles, comenzamos como a percibir la realidad, a percibir la vida de una manera mucho más genérica, de una manera incluso mucho más superficial. Cuando yo hablo de lo esencial me refiero a realmente contactar con el presente, estar muy, muy en el presente y eso es lo que nos permite la sensibilidad, captar lo esencial, captar el presente. Y el presente es pues, pues una maravilla, está llenísimo de información, está lleno de posibilidades y como decía hace un ratito el arte, porque está llenísimo de creatividad también de maneras para responder. Y quizá para complementar esta idea, la sensibilidad yo la fui como trabajando, descubriendo mediante mi camino con las plantas maestras en la selva, porque justamente las plantas lo que piden es una purificación de los sentidos, recogimiento, una limpieza, un silencio interior, como muchos de los caminos místicos de las diferentes culturas de la humanidad, ya sea el camino místico cristiano o el camino místico budista, el camino místico chamánico de la Amazonía, del Perú también propone como un recogimiento tremendo, ¿No? De por vida, por momentos, por momentos, para justamente purificar los sentidos, abrirlos muchísimo más y captar caminos, captar posibilidades para una buena vida.
[00:21:24] Speaker B: Así es, así es.
Maxi, se va volando el tiempo, nos queda ya un minuto para cerrar este segmento.
Quiero recogerlo como todo lo que nos traes, como la misma vida te fue trayendo a encontrarte con la posibilidad de explorarla desde la presencia. Es lo que yo escucho, el vivir el presente y como el vivir el presente nos permite precisamente elegir desde donde nosotros traemos nuestra sensibilidad, como esa sensibilidad no necesita explicaciones, que es lo que tendemos a hacer con todo en la vida, sino que en realidad necesita nuestro cuerpo, nuestra presencia y cierta dignidad para resignificar, para elegir desde donde nosotros nos paramos justamente a reconocer la sensibilidad que traemos. Y yo les decía al comienzo de este programa, la sensibilidad es un poder que todos tenemos.
Ahorita vamos a entrar a conversar de ese poder y cómo ese poder puede ser profundamente transformador a través de las plantas también.
Quiero cerrar este segmento con esta frase la sensibilidad no necesita explicación, necesita cuerpo, presencia y dignidad para resignificarla. Vamos ahora a un corte comercial,
[00:22:44] Speaker A: ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión.
Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más
[00:23:11] Speaker B: y entramos al corazón de este episodio a través de la conversación que tuvimos con Max para planear justamente todo esto que estamos conversando.
Y Max, me hablabas de la sensibilidad como inteligencia de los sentidos y justamente estabas diciendo hace un momento que no es una emoción, no es cuando nos desbordamos emocionalmente, sino que es una capacidad realmente de discernir y de responder a la vida.
Tú me lo decías en la conversación también, la sensibilidad es como una inteligencia de esa gran conciencia que en mi caso yo llamo Dios, que yo llamo esta sabiduría que nos contiene a todos, que es como esta vibración en la que todos nos movemos, que en constelaciones lo llaman el campo y que sin duda nos sostiene en la vida.
Entonces te quiero preguntar, Maxi, ¿Cómo aprendiste tú a ver tu propia sensibilidad como un camino de discernimiento? ¿Y qué es para ti este discernimiento del que hablamos a través de la sensibilidad?
[00:24:13] Speaker C: Sí, retomo esta idea que traes de la inteligencia, de la sensibilidad como inteligencia y el discernimiento.
Y creo que para explicar esto hay que comprender que estamos en un paradigma causa efecto, un paradigma muy lineal. Entonces, digamos, hay un motivo por el cual están pasando las cosas. Si me duele el estómago es porque tengo una bacteria, si algo se cae es por la ley de la gravedad, causa efecto.
Y definitivamente este paradigma tiene un lugar.
Hay cosas que ocurren porque algo previo lo generó. Sin embargo, cuando entramos a asuntos de la vida humana, por ejemplo, ya este paradigma queda corto y necesitamos ampliar la mirada, necesitamos de alguna manera captar y descubrir otras variables que están en juego, otras causas, una variedad de raíces, una variedad de elementos que pueden estar provocando diferentes resultados.
Entonces, la sensibilidad lo que hace es permitir que amplifiquemos nuestra captación de información y con más información vamos a tener que necesitar también organizar esa información. ¿Lo interesante es que la información no se organiza de una manera lógica o con una fórmula, sino que se organiza por un sentir, se organiza, digamos, que?
Porque la prioridad o la fuerza de algún u otro elemento se hace mucho más palpable, se hace mucho más evidente.
Entonces hay muchos, muchos, muchos, muchos elementos en juego y cuantos más elementos nos abrimos a percibir mejor, porque también más posibilidades tenemos frente a nosotros.
[00:26:12] Speaker B: Sí, sigue, sigue, sigue y vas a desarrollar algo más adelante.
[00:26:20] Speaker C: Sí, que cuando comenzamos a abrir la sensibilidad nos comenzamos a encontrar con diferentes contenidos, por ahí contenidos muy personales, muy individuales, comenzamos a conocer las sensaciones corporales, las emociones, los pensamientos, pero también podemos abrir la sensibilidad para conocer los contenidos que están presentes en el sistema familiar, por ejemplo, las memorias de la familia, estas frases que se repiten constantemente en la familia, estos eventos que también a veces se repiten en la familia e incluso podemos abrir mucho más nuestra percepción, podemos abrir mucho más nuestra sensibilidad para comenzar a reconocer que hay otras variables en juego, otras informaciones en juego, como por ejemplo el clima que para la medicina china es tan importante, o por ejemplo los eclipses que para la astrología son tan importantes. El día de hoy que estamos grabando este programa, en la mañana ocurrió un eclipse y cuando abrimos nuestra sensibilidad también podemos comenzar a captar el clima, el ambiente, no solamente nuestro humor, nuestro estado de ánimo, sino también cómo se siente el ambiente en una familia, cómo se siente el ambiente de una casa, de un lugar o incluso cómo se siente el ambiente y cuál es el clima de una sociedad o de una época.
Por lo tanto, cuando abrimos la sensibilidad comenzamos a tener acceso a mucha más información.
¿Lo cual también es un reto grande, verdad?
[00:27:54] Speaker B: Así es. Total. ¿Y por ahí te iba a hacer la siguiente pregunta cómo la sensibilidad te hace responsable? ¿Porque justamente es un reto cuando tú empiezas a ver todas estas como todo lo que implica el entorno en lo que te sucede, todo lo que implica en tu familia, como todo está conectado con todo, entonces cómo te hace responsable el ser sensible?
[00:28:20] Speaker C: Sí, así es. En realidad es muy demandante ser sensible, lo cual me parece que se hace evidente con las experiencias de estados expandidos de conciencia. Si tuviéramos la conciencia tan expandida como cuando estamos en una ceremonia de ayahuasca, por ejemplo, o en una ceremonia de niños santos de hongos, definitivamente no podríamos vivir así, porque es demasiada la información que captamos, es demasiado el movimiento, la vibración de los objetos, los recuerdos, las memorias la empatía se multiplica por mil.
Entonces, vivir así, yo diría que es realmente imposible. Son momentos específicos donde expandimos nuestra conciencia para reconocer que nuestro cerebro y que nosotros como seres humanos tenemos esa potencialidad.
Ahora, comenzar a ampliar la conciencia, sí, como dices, requiere muchísima responsabilidad porque demanda de nosotros un cuidado, demanda de nosotros atención y presencia también. Todo lo que está pasando a nuestro alrededor, las emociones, las memorias, los asuntos pendientes, de alguna manera necesitan ser abordados. Y si los dejamos ahí como flotando, los dejamos ahí como debajo de la alfombra, más bien van a traer consecuencias y van a generar estragos.
Esta responsabilidad.
Creo que nos llama a no sólo ser sensibles, sino también ser muy amorosos y muy compasivos, tener de dónde agarrarnos, tener como estos recursos o estas estrategias para abordar todo lo que está pasando a nuestro alrededor con el cuidado de la naturaleza, los asuntos sociales, todo lo que está pasando a nuestro alrededor requiere de nuestro cuidado, de nuestra compasión, de nuestro amor.
[00:30:34] Speaker B: Así es, así es. Y hay algo que es muy sutil acá y que lo conversábamos tú y yo antes de arrancar, ¿No? Cuando estábamos planeando realmente este episodio, y es cómo a veces para las personas, incluso plantas como la ayahuasca o el yagé o los hongos, se les vuelven turismo, ¿Sabes? Como turismo espiritual, como ay, no, voy a vivir una experiencia y esta experiencia ya me va a transformar. Me gustaría también que les hablaras acerca de tu propia experiencia, porque tú sí has realizado un camino muy, muy, muy profundo y además lo haces con muchísima dignidad y muchísimo respeto, precisamente porque sabes que esto es mucho más delicado y tiene como tantas aristas desde dónde mirarlo.
¿Cómo podemos nosotros aproximarnos a estos caminos sin perdernos en esa idea de que es fácil o de que va a ser inmediato?
¿Qué les dirías a esas personas que buscan el turismo espiritual?
[00:31:33] Speaker C: Sí, mira, yo me alegro mucho cuando las personas quieren experimentar, quieren aventurarse, porque ya es al menos un primer pequeño pasito. Hay muchísimas personas que viven en un no querer ver, porque justamente responsabilizarse de todo lo que la sensibilidad tiene para decirnos es como demasiada demanda, demasiada exigencia y entonces prefieren mantener sus sentidos embotados, mantenerse con los ojos cerrados, mantenerse de alguna manera desconectados de todo lo que está pasando debajo de la alfombra, debajo de la mesa. Entonces, cuando las personas se animan a una experiencia expandida de conciencia, yo la verdad que me alegro porque hay algo de valentía, hay algo en su alma que está invitándolos a recorrer un camino profundo. Un camino, un camino profundo. Sin embargo, ese camino profundo tiene que estar integrado, tiene que estar como acompañado de un procesamiento. Hay que procesar lo que uno ve, porque también las visiones o también la conciencia se puede volver un entretenimiento.
Nuestra mente cuando se abruma, deja de procesar y puede estar como recibiendo mucha información, pero no necesariamente le está asimilando y no necesariamente le está integrando al sistema para después poder aplicarla en el cotidiano. Cuando hay demasiada información, ya todo se vuelve un circo, un entretenimiento. Y amo los circos. Pero cuando estamos hablando de procesos, procesos personales, más bien lo que necesitamos es sutileza, mucha sutileza y como decías, también mucha responsabilidad, porque es un tejido.
Entonces toda la información, si la pensamos como hilos, tienen que ir entrando finamente y ir entretejiéndose muy finamente con los contenidos que ya están como dentro de nosotros, con nuestras capacidades, con nuestras comprensiones previas, con nuestras habilidades, para poco a poco llevarlos a una práctica cotidiana, para poder llevarlos de verdad a la vida diaria. Y solo entonces deja de ser un entretenimiento superficial y vano, sino que realmente se vuelve una transformación en el sentido de vivir la vida de otra manera.
Vivir la vida permitiéndose sentir la vida, permitiéndose ver, tocar, oler la profundidad, la sutileza y la belleza que está en cada presente.
[00:34:23] Speaker B: Me dejaste como en la sensación de la responsabilidad por un lado, pero también de lo relevante que es tener esta conciencia de que cuando entramos en un proceso lo que estamos haciendo es impactando todo en la vida. Cuando nos acercamos a una planta maestra, cuando hacemos algún camino espiritual, a lo que nos aboca es a cómo nos hacemos responsables de nuestra propia vida y de todo lo que nos rodea. Por eso es que quizás nos ponemos tan sensibles y por eso creo que quienes hemos caminado el camino de la sensibilidad sabemos que es un tremendo tesoro para poder vivir la vida desde una nueva perspectiva.
De nuevo el tiempo se nos voló, así que vamos a seguir hablando y continuamos la conversación en el siguiente segmento.
Te agradezco mucho, Max, por lo que has traído y quiero cerrar con esta ser sensibles nos lleva a un camino de evolución, nos responsabiliza de lo que somos.
Y con ello vamos ahora un corte y a la vuelta vamos a traer no solamente un cierre de esta conversación para hacerles un regalo a quienes han estado escuchando esta conversación, sino también un pequeño ritual para que se lleven un regalo. Volvemos en unos minutos.
[00:35:49] Speaker A: Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión.
Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más.
[00:36:14] Speaker B: Antes de entrar en el corazón de este último segmento, quiero agradecerle a Max la conversación tan relevante que está trayendo, porque como se lo decía en el corte, hay algo que se está reconciliando en mi sensibilidad también a través de esta conversación. Y quiero agradecerte también por seguir aquí. Recuerda que Ser Fiel a Mí es parte de la programación de Naomi Televisión y puedes ver todos nuestros programas en vivo a tu propio ritmo.
Puedes ir a la página web Naomedia TV y allí puedes escuchar en formato podcast, ahí ves todos los episodios de Ser Fiel a Mí y puedes escucharlos en cualquier minuto donde lo necesites.
Es a través de unos audios preciosos donde hay muchas conversaciones como esta que estamos teniendo con Max hoy.
Y bueno, también vamos a profundizar un poco en esto de la sensibilidad. Ahora vamos a entrar a hablar de cómo esta sensibilidad que hemos ido descubriendo a través de la conversación con Max y a través de poderla mirar desde una perspectiva mucho más amplia, es vivir con la conciencia de que nosotros podemos tomar la vida de una forma distinta para retornar a lo esencial cuando realmente sentimos la vida.
Nos ha traído una conversación muy relevante.
Él lo decía, su camino ha sido las plantas ancestrales, pero hay tantos caminos hoy en día. Eso es lo que vemos en el entorno. Hay muchísimos caminos para ir a encontrarnos a nosotros mismos, para ser fieles a nosotros mismos. De eso se trata este programa. Y uno de esos caminos es el que más invita. Él además hace constelaciones familiares.
¿Quieres contar un poco cómo también ese camino ha sido parte de este poder llevar a los seres humanos a hacerse responsables de sí mismos? ¿Qué dirías tú sobre las constelaciones y cómo eso acompaña también estos caminos?
[00:38:15] Speaker C: Quizás lo más conocido de las constelaciones familiares es el trabajo con las memorias transgeneracionales, con todo eso que se viene repitiendo de generación en generación, las cargas, los eventos de los ancestros, lo que pasó, lo que vivió la bisabuela, el abuelo, la mamá y cómo fue repercutiendo. Sin embargo, digamos que esa es la dimensión familiar de la propuesta de constelaciones que hizo Bert Hellinger, porque también hay una propuesta que tiene que ver más con una filosofía de vida, con la puesta en práctica de de grandes valores. Por ejemplo, todo esto de la purificación de los sentidos es algo que Bert Hellinger hablaba y tiene que ver con una actitud desde la cual vivimos, una actitud en la que estamos recogidos, en la que nos centramos. Bert Hellinger hablaba del centro vacío y de la importancia del centramiento, como vivir en meditación, vivir en presencia.
Entonces nos centramos para poder comenzar a percibir la realidad y para poder comenzar a relacionarnos tanto con nuestros familiares, con las personas alrededor, con nuestro entorno, para poder relacionarnos desde este centro.
Y lo que ocurre cuando nos relacionamos desde este centro, digamos que son tres o cuatro cositas. Una de ellas, la que engloba todas, se llama asentimiento, un gran sí a la vida. Relacionarnos sin queja, sin reclamos, sino más bien con una apertura, una disposición.
Y las otras tres pues tienen que ver con el respeto, la gratitud y la pertenencia. Como reconociendo constantemente nuestro lugar, qué tanto damos, qué tanto tomamos y también reconociendo el lugar de los otros para respetar quién es cada uno. Entonces al resaltar estos valores, digamos comenzamos a ordenar nuestra forma de vincularnos y también comenzamos a dotar de muchísimo amor nuestra forma de vincularnos. A mí me gusta decir que estas características, el respeto, la gratitud y la pertenencia son los matices del amor.
Son matices muy preciosos del amor que cuando los tenemos en cuenta podemos comenzar a vivir relaciones interpersonales muy, muy ricas.
Por lo tanto, la constelación no sólo nos habla de nuestros ancestros, sino también nos habla de las relaciones humanas que vivimos aquí y ahora, por ejemplo con nuestra pareja, con nuestro jefe, con nuestros hijos. Qué tan presente está el respeto, la gratitud, la pertenencia o la inclusión.
[00:41:15] Speaker B: Bien, aquí podríamos durar horas hablando de constelaciones y hablando de cómo nosotros como seres humanos tenemos caminos para habitar la vida con mayor conciencia y yo creo que de eso se trata también la sensibilidad y quiero que les cuentes a quienes nos escuchan dónde te puede encontrar, porque precisamente para que conozcan más de todos estos caminos te pueden seguir. Entonces cuéntales de tu Instagram y de lo que tú realizas mientras van mostrando tu Instagram.
[00:41:50] Speaker C: Claro, yo soy peruano, yo vivo en Perú y hago constelaciones familiares tanto virtuales como presenciales en Lima y unas cuantas veces al año realizo retiros, retiros de sanación con ayahuasca, específicamente en la selva peruana. Este año los voy a realizar en agosto y en noviembre, diciembre. Son retiros de una semana en las que vamos a la selva y justamente vivimos un proceso muy acompañado, muy seguro, muy cuidado para encontrarnos con con un estado expandido de conciencia facilitado por la planta maestra ayahuasca. Y en realidad lo que más me gusta compartir es sí mi camino, como lo has estado diciendo y como me has estado preguntando durante toda la sesión, o sea, es mi vida, porque yo empecé como muy chiquito con la planta y con las constelaciones también empecé con la psicoterapia, empecé como a los 13 años y después me encontré con la ayahuasca a los 16 y después me encontré con las constelaciones como a los 22.
Empecé muy chiquito y la verdad que siempre me fue gustando porque sentía que podía.
Eran mapas, eran mapas para mí, para yo poder ir ordenando toda esa información que captaba por la sensibilidad, entonces podía ir ordenando y decía mira, esto que siento es algo más de la dimensión social, estoy sintiendo lo que está pasando hoy por hoy en mi ciudad o lo que está pasando hoy por hoy en la sociedad, más a nivel global, a nivel mundial, como lo que está pasando hoy por hoy. En realidad este mes tan fuerte, tan intenso, además yo soy piscis justamente y al ser pisciano mi sensibilidad social, mi sensibilidad colectiva es muy grande, entonces los diferentes modelos psicoterapéuticos y de sanación que fui aprendiendo me permitían como ordenar lo que estaba pasando dentro de mí. Podía identificar, ah mira, estas son mis emociones, mira, estas son las memorias familiares que habitan en mí, o mira, estos son mensajes espirituales, llamadas para desarrollar grandes valores, llamadas del espíritu para que yo desarrolle grandes valores, entonces podía ir como orientándome mejor en el camino de vida y obviamente que en esa orientación también pude ir sanando, liberándome de heridas, de dolores, estando cada vez más presente y más disponible para servir y para compartir con cariño.
[00:44:37] Speaker B: Así es, y es lo que pones al servicio y de lo que hemos sido privilegiados muchos a tu alrededor y quiero que les hagas, ya nos quedan muy pocos minutos, te propuse antes del episodio que hiciéramos como un pequeño ritual chiquitín, ya nos quedan quizás tres minutos para hacerlo, que se lleven algo de regalo de este camino a la sensibilidad, de permitirse habitarla.
Te invito a que hagas algo muy cortito, una respiración, lo que tú juzgues que puede ser como al momento, lo que sientas, para que ellos lo lleven puesto. Así que me dispongo a eso que quieres regalarnos.
[00:45:20] Speaker C: ¿Vale?
Bueno, para conectar con la sensibilidad, pues primero la invitación es a recoger los sentidos y si bien nos están escuchando, están escuchando mi voz, también pueden hacer el ejercicio de llevar hacia adentro tanto su mirada, comenzar a mirar adentro, comenzar a escuchar adentro, comenzar a sentir adentro, escuchar ese pequeño silencio, escuchar esa respiración, imaginarse que pueden escuchar como la sangre fluye por las venas y las arterias, como el corazón late como si pudieran ver todos los colores que están dentro del cuerpo, pueden sentir la boca, la piel, la temperatura.
Y una vez que están ahí, muy con su cuerpo, pueden comenzar también a conectar y hacer un puente con lo que está pasando alrededor, con lo que está pasando afuera, a percibir los sonidos que están alrededor, a percibir los colores que están alrededor, el espacio que nos contiene, que nos sostiene y así poquito a poco, teniendo en cuenta el adentro, este templo maravilloso que es nuestro cuerpo, teniendo en cuenta el adentro, poquito a poco podemos expandir sintiendo y percibiendo el afuera.
Y entonces no solamente percibimos nuestra habitación, sino también nuestra casita y podemos abrirnos a escuchar el corazón que está latiendo de nuestros familiares, aunque estén en otro país, aunque estén muy lejos, podemos abrirnos a visualizar y a percibir, a sentir la vida que está transcurriendo en la selva, los ríos que fluyen, la lluvia que cae, las plantas que crecen, la vida que está transcurriendo debajo del mar, los peces que se mueven, eso, las corrientes fuertes de viento y de agua.
Y en la medida en la que nos expandimos, también profundizamos adentro, también podemos sentir de vuelta la contundencia de nuestros huesos, la presencia de nuestros músculos.
Es un entrar y salir y es un hacer un puente entre el afuera y adentro, constantemente afuera y adentro, para que nuestra sensibilidad crezca en armonía.
[00:48:06] Speaker B: Gracias, Maxi.
Lo iba haciendo mientras ibas nombrando y sentía todo vibrando, incluso venían imágenes como del corazón bombeando.
Yo creo que lo que necesitamos es cada vez más retornar a nosotros para poder encontrar allí las respuestas. He visto como hoy en día tantos buscan respuestas afuera. Yo creo que lo que se trata es de hacer viajes adentro para realmente encontrar la sabiduría que estamos buscando en nuestro interior, que es la sabiduría que está disponible para todos y que la encontramos a través de todos estos caminos de los que hemos hablado hoy. Es esa sensibilidad de la que hemos estado conversando. A ti, Maxi, muchas gracias por habernos acompañado en este episodio.
Fue un placer conversar contigo. Gracias. Gracias a ti.
Bien, y quiero cerrar con esta tu sensibilidad es un camino dispuesto cuando eliges habitarla, que es a lo que nos llevó, Maxi, precisamente a poder movernos en la vida con la conciencia de que lo que es adentro es afuera.
Soy Caro Guevara y este es mi ser fiel a mí. Nos vemos el siguiente sábado.