May 05, 2026

00:48:20

Ser Fiel A Mi (Aired 05-02-26) Duelo, Amor y Sanación | Cómo Transformar el Dolor en Propósito

Ser Fiel A Mi (Aired 05-02-26) Duelo, Amor y Sanación | Cómo Transformar el Dolor en Propósito
Ser Fiel A Mi (AUDIO)
Ser Fiel A Mi (Aired 05-02-26) Duelo, Amor y Sanación | Cómo Transformar el Dolor en Propósito

May 05 2026 | 00:48:20

/

Show Notes

En este episodio de Ser Fiel A Mí, Caro Guevara aborda el duelo desde una mirada profunda, consciente y transformadora. A través de una conversación íntima con Marta Fernández, quien comparte la pérdida de su hijo, exploramos cómo el amor puede convertirse en la fuerza que sostiene incluso en los momentos más difíciles. Este capítulo revela cómo atravesar el dolor, resignificar las pérdidas y encontrar propósito en medio del sufrimiento.

Si estás viviendo un proceso de duelo, cambio o pérdida, aquí encontrarás herramientas emocionales y espirituales para sanar, soltar y reconectar contigo mismo. Descubre por qué el duelo no es solo dolor, sino una oportunidad para evolucionar y regresar a tu esencia.

View Full Transcript

Episode Transcript

[00:00:01] Speaker A: Muy bienvenidos a Ser fiel a mí, soy Caro Guevara y hoy abrimos un espacio de conciencia para retornar a lo que realmente somos. Estamos viendo Now Media Televisión. Normalmente entro muy feliz a hacer este programa cada vez que comienzo un episodio. En esta ocasión vengo con el corazón arrugado. Cuando estaba preparando el episodio estuve leyendo el libro de mi invitada. Su libro se llama Tu historia, un regalo de amor y la historia es acerca de la muerte de su hijo y cómo ella vivió su duelo. Lo estuve escuchando durante varios días y el día que lo estaba terminando, a los 10 minutos de haberlo terminado, me escribe mi hijo para contarme que su amigo de infancia había fallecido. Todavía estoy en el duelo, todavía estoy con el corazón muy arrugado por esa historia. En ese momento el impacto fue gigante porque este niño compartió con nosotros la infancia de mi hijo hasta que salió de ese colegio. Él estudió toda su primaria en esa escuela compartieron fiestas, compartieron pijamadas en mi casa, jugaban al fútbol. Cuando mi hijo empezó a tener dificultades en el colegio, fue su amigo el que lo llamaba por Skype para hacer las tareas. Por supuesto, el duelo está siendo grande, duele el corazón, duele el corazón. Cuando alguien pasa por nuestra vida y deja una marca, siempre va a haber duelo y el duelo es la pérdida. Ese día yo encontré una foto de ellos chiquitos que yo tomé en el cumpleaños 6 de mi hijo. Ellos se acompañaron desde los 4 años hasta los 12. Y cuando encontré la foto se la mandé a mi hijo, una foto preciosa donde ellos estaban jugando, riéndose, una foto hermosa y luego la vi publicada en su Instagram y decía por siempre, hermano. Cuando yo la vi se me rompió el corazón porque me acordé y se lo comenté a mi esposo, que mi hijo decía que él no tenía hermanos hombres, pero tenía amigos y los dos, como decimos en buen colombiano, nos emperramos a llorar. Lloramos un buen rato en un llanto profundo, nos hacíamos preguntas que no tenían respuesta y supimos que el amigo se había quitado la vida y eso fue todavía más doloroso. Ahí yo me pregunto ¿Qué nos está pasando como humanidad que estamos perdiendo el sentido? Esa es una gran pregunta que me hago todos los días y es también la pregunta que me sostiene en el programa porque me doy cuenta que nos desconectamos de lo que somos. Ponemos toda nuestra energía en el entorno, en lo que está afuera, en lo que nos dijeron que debíamos cumplir como exigencias, en el deber ser impuesto por el entorno. Pero no retornamos a lo que somos. Y para poder volver a lo que somos necesitamos sentir la vida. Y le tenemos mucho miedo a sentirla. Por eso yo no niego lo que me está pasando y por eso entro a este programa contándoles mi duelo, mi propio duelo. Todos hemos vivido duelos, y de eso vamos a hablar con mi invitada. A veces creemos que los duelos solamente pasan por la muerte de alguien, que que siempre va a ser un duelo y que es legitimado por la sociedad. Sin embargo, vivimos pérdidas con cada cambio que habitamos. Y de eso hablábamos en el anterior capítulo. Estuvimos hablando del cambio. Después del cambio viene un duelo, porque siempre hay algo que necesitamos soltar, que necesitamos dejar atrás. Hay duelos grandes y hay duelos más pequeños. Y lo pongo en grandes y pequeños como para darle una forma, porque en realidad todos los duelos son necesarios. Todos los duelos vienen a enseñarnos algo. Y yo lo veo incluso en pequeñas situaciones que vivimos en lo cotidiano, desde que somos niños. Cuando salimos de nuestro hogar para ir a un jardín infantil, hay un duelo porque estamos dejando de estar en el nido, en casa. Y así, mientras vamos creciendo, cada etapa va trayendo nuevos duelos. Cambiar de un curso a otro, de un salón a otro, cuando se van yendo los amigos, cuando vas a la universidad, cuando te casas, cuando tienes un hijo. Siempre hay un duelo porque hay una parte de ti que se queda atrás. Hay algo que necesitas soltar, quizás la interpretación de quién eras, quizás porque necesitas aprender de ti mismo algo nuevo. Lo que yo veo y la pista que voy teniendo alrededor de los duelos, es que nosotros los vivimos porque las emociones que trae un duelo nos permiten resignificar lo que somos. Cuando digo resignificar, es ¿Te das cuenta? OK, Yo tenía esta creencia sobre mí mismo, o sobre la vida, o sobre otros. El duelo no es sufrimiento. Y yo en algún momento lo hablé en un programa. El sufrimiento es cuando tú te sientes víctima de la situación, cuando tú culpas a alguien de eso que está pasando. El duelo es cuando tú entiendes que esto que está pasando puede transformar en ti algo que necesita ser transformado. Pero para poder hacerlo necesitas mirar qué estás interpretando sobre la situación. Quién eres tú frente a la situación, qué te estás contando sobre lo que sucede en el entorno producto de la situación y qué necesitas desafiar de esas creencias. Y por eso hablo de resignificar. Cambiamos la historia de lo que está pasando para poder mirarnos a nosotros mismos y ¿Desde dónde me estoy parando frente a esto que está sucediendo? ¿Como este cambio o esta situación inesperada, como esta muerte, esta enfermedad me está cambiando? Cuando yo viví el diagnóstico de cáncer, por supuesto viví un duelo muy grande y tuve que navegar muchas emociones para decir qué es lo que necesito soltar de mí. Se necesita valentía. Sí, no es fácil. Totalmente, no es fácil. No estoy hablando de que sea automático. Necesitas simplemente sentir lo que estás sintiendo para poder desafiar eso que quizás se quedó en ti, que necesita ser visto. Muchas veces lo que genera el sufrimiento es muchas de las creencias que tenemos acerca de quién soy yo frente a esa situación que estoy viviendo. Algo que yo aprendí durante mi proceso de cáncer fue que yo no recibía amor, no me permitía que otros me acogieran, me cuidaran. Realmente yo sentía que yo era la que tenía que cuidar. Me di cuenta que también estaba muy enojada con la vida porque nunca había expresado mi rabia, porque no ponía límites. Entonces tuve que resignificar todo eso y fue gracias al duelo, a poder mirar qué era lo que en ese momento me estaba pasando, que pude cambiar la historia. Y eso es a lo que nos invitan los duelos, los grandes y los pequeños. Mi invitación en este programa hoy para ti es para que mires cuál es esa pérdida que quizás no has mirado, no has nombrado, que es aquello que necesitas. Esto me dolió. Porque a veces pasamos por encima de las pérdidas y no las nombramos. ¿Yo te invito a que mires esa pérdida de frente y te des el permiso de esto me dolió y esto por qué me dolió? ¿Cuál es la creencia que hay detrás de eso? ¿Qué es lo que debo perdonarme a mí? ¿Cómo puedo retornar al amor y ver e interpretar que yo en realidad soy amor cuando puedo desafiar esas creencias que no son compasivas conmigo mismo ni con el entorno de eso se trata el duelo, de que podamos mirar con amor y con compasión lo que nos sucede? A la vuelta viene mi amiga Marta Fernández, quien perdió a su hijo también hace 10 años. Ella está viviendo el duelo en este momento porque exactamente hace 10 años pasó y ella viene a contarnos cómo el amor transforma aquello que nos duele. A la vuelta volvemos a hablar del duelo desde el amor. Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión. Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por NOW Media Televisión. Antes de continuar en esta íntima conversación sobre las pérdidas y los regalos que ellas traen, quiero recordarte que Ser Fiel a Mí es parte de la programación de Naomedia, una plataforma que conecta historias, conciencia, alma y propósito. Puedes ver este programa en vivo o a tu ritmo descargando la aplicación en Roku o iOS. También puedes escucharnos en versión podcast en Naomidia TV. Allí puedes encontrar todos los capítulos de Ser Fiel a Mí. Gracias por estar aquí y sigamos juntos ahondando en lo que vamos sintiendo, porque esta conversación ha sido muy conmovedora y me tiene a mí el alma palpitando. Culturalmente, además, confundimos las pérdidas y los duelos con sufrimiento. Esa es una historia grabada en nuestro inconsciente. Sin embargo, quienes hemos atravesado situaciones que nos llevan a vivir realmente el duelo, sabemos, como diríamos en buen colombiano, que es un regalo empacado en papel periódico. Un regalo que no queremos recibir, pero que cuando nos atrevemos a explorarlo, descubrimos tesoros escondidos. Aprender a vivir nuestras pérdidas es un arte, es necesario y es fundamental para nuestra evolución, para que nuestra conciencia cambie, para que podamos aprender de la vida. Así como sucede en la naturaleza. Los árboles son un vivo ejemplo de eso. Los vemos, vemos cómo caen sus hojas cada cierto tiempo, mueren en otoño y cuando dejan caer sus hojas, ellos saben que es parte del ciclo, es parte de lo que además nutre la tierra, desde donde ellos vuelven a emerger con sus hojas nuevas y sus flores. Y de alguna manera de eso se trata el duelo. Dejamos morir algo en nosotros y algo nuevo emerge. Mi muerte Y mi resurrección más reciente y más impactante en la vida fue el diagnóstico de cáncer. Yo lo he dicho en distintos programas y lo he comentado. Y también puedo decir que ha sido la bendición más grande de mi vida. Y lo transité viviendo múltiples duelos al mismo tiempo. La migración, dejar roles, soltar la imagen que yo tenía de mí misma y con eso moría en mí mucho de lo que quizás ya no necesitaba. Con esas pérdidas y con todos los duelos, la vida me enseñó a rendirme al amor que tenía alrededor. Yo recibí durante mi tratamiento de cáncer una avalancha de amor de mi propia familia, de amigos y de desconocidos. Y recibiendo ese amor y viviendo todas las emociones que me trajo ese momento, me di cuenta que yo no recibía todo ese cariño porque me juzgaba no merecedora de amor. Cuando me enfrenté a esa situación, cuando me vi profundamente vulnerable y no paraba de recibir amor, no pude más que rendirme. Y finalmente allí fue que sucedió la alquimia del duelo. Resignifiqué quién soy y pude reconocer que soy amor de Dios encarnado en este cuerpo que vino a cumplir la misión de ser fiel a sí misma. Gracias a que el amor me rodeó, me permití vivir el proceso del duelo y pude ver qué era lo que yo necesitaba dejar atrás. Dejé atrás muchas historias de mí misma y pude ver qué era lo que necesitaba soltar, dejar ir. Porque a veces nos cuesta, queremos como sostener antiguas historias y narrativas que tenemos de nosotros mismos que ya no nos sirven. Y eso a mí me llenó de gratitud, el amor que me rodeó y lo que pude aprender de mí misma. Y aquí es donde mi historia coincide con la historia de mi invitada. Mi invitada es un alma de esas que el universo cruza para nutrir y para que recordemos que es relevante. Ella está apareciendo justo en este momento en mi vida para invitarme e invitarnos a retornar a lo relevante. Llegó a mí como una diosidencia para mirar las pérdidas, como un regalo para reconocer lo que está vivo dentro de nosotros. Es una mujer que ha caminado con un profundo dolor y ha encontrado en el dolor una forma de habitarlo, entenderlo para que se convierta en amor. La fuerza que sostiene todo. Su voz habla desde la experiencia, desde lo vivido, lo sentido, lo que ha reflexionado lo que ha encarnado y su vida se convirtió en un camino donde la gratitud sostiene lo que parecía imposible sostener. Su nombre es Marta Lucía Fernández Gómez, ella es escritora y coach de resiliencia y vida. Escribió el libro Tu historia, un regalo de amor, que ha impactado a cientos de personas que se ven inspiradas a evolucionar, sanar y amar sus propias historias. Bienvenida mi querida Martica. [00:15:09] Speaker B: Hola Carito, muchas gracias por esta invitación. Y no, como siempre, escucharte es muy conmovedor e inspirador. Tus palabras siempre me llegan a unos lugares muy profundos. Gracias por estar y por todo lo que nos has enseñado a través de tu proceso tan profundo que viviste. [00:15:29] Speaker A: Hermosa. Así es, yo tuve la fortuna de tenerte cerca también ahí. Tú fuiste parte de estas personas que me acompañaron a transitar todo lo que me iba pasando a través de las reflexiones que yo iba compartiendo. Y hoy se trata de que tú también compartas tu propio camino, porque tú también has tenido un camino lleno de aprendizajes y con una experiencia de vida que ha traído toda tu valentía y toda tu alma al servicio. Y entonces te quiero invitar a que compartas dónde nace tu propósito de vida, qué es eso que sucedió en ti para que hoy en día estés acompañando a otras personas a vivir desde la resiliencia. [00:16:15] Speaker B: Bueno, primero que todo quiero compartirles que dentro de la respuesta que te voy a dar tiene que ver con lo que viví ayer y es que perdí a uno de mis hijos ayer, hizo 10 años, el 27 de abril del 2016 y mi propósito nació justamente en ese momento. ¿Yo ya era coach, ya trabajaba como consultora, como coach de vida, pero a través de esta experiencia tan profundamente dolorosa y que hoy todavía tengo mucho de la sensibilidad de ayer, su aniversario, los 10 años que movió en nosotros muchas cosas, nació un para qué? Y yo pude encontrar y preguntarme no un por qué, sino para qué de esta historia y de esta experiencia. Y después de un caminar, porque no fue automático, después de un proceso profundo, difícil, porque no hay forma fácil de hacer cosas difíciles, encontré a los tres años, cuatro años, ese sentido de poder transmitir a otros lo que a mí me había servido para seguir adelante. Y ahí mi corazón se iluminó, ahí mi vida cobró mucho más sentido porque fue tan emocionante pensar que mi experiencia y mi camino le podía servir a otras personas, fue tan bonito y empecé a escribir mi libro y cada capítulo es una de las enseñanzas que yo propongo y fue duro de escribir porque cada capítulo cuento algo de mi historia, de ese momento, de ese duelo. Entonces fue volver a remover muchas de las emociones, pero fue precioso poder ponerme al servicio y poder retroceder un poco en el tiempo. ¿Y esto me sirvió en este momento, el día de la misa, esto me sirvió el día de su primer aniversario, esto me sirvió el día de la Navidad, la primera Navidad, esto me sirvió y escribirlo fue muy sanador y ahí encontré mi propósito, dije yo, este es el para qué de esta historia, ya pasó, no hubiera querido que pasara jamás, pero ya sucedió y para qué? ¿Para qué fue esto? Hoy todavía en este tipo de entrevistas que tengo la fortuna de recibir, de invitación, es para mí un bálsamo en mi alma poder transmitir mi experiencia y poder ayudar desde mi dolor transformado en amor. [00:18:44] Speaker A: Ahí nos están mostrando tu regalo para el mundo, que de alguna forma es precisamente el libro que nace de haber vivido esta experiencia, de haber despedido de este plano a tu hijo. ¿Qué es lo que nos permite Martica, en tu concepto, dar gracias cuando vivimos una experiencia tan fuerte como la que tú viviste? [00:19:14] Speaker B: Mira, por alguna razón, y eso tiene que ver todo con mi camino espiritual, yo soy seguidora de Un Curso de Milagros hace muchos años y gracias a ese acompañamiento de ese camino tan precioso, pude darle la vuelta de alguna forma en ese momento y eso fue una bendición del cielo de que yo en el primer momento, desde el primer instante, yo me conecté con la gratitud y con la gratitud de sus 32 años, Felipe tenía 32 años en ese momento y yo me conecté con la gratitud porque fue un ser maravilloso, fue un hijo absolutamente divino, espectacular, fue un hermano, un esposo, estaba casado y yo me conecté con la gratitud por los 32 años, porque yo decía no es lo que yo quería, no era como yo quería, era como era y como tenía que ser, yo hubiera querido tenerlo el resto de mi vida conmigo, pero fueron 32 años nomás y yo me conecté con agradecer esos 32 años que fueron preciosos, toda la huella que nos dejó, toda la huella que me dejó todo lo que me acompañó, toda su ternura, todo lo que él nos dejó. Y yo me conecté fue con esa gratitud, con poder agradecer haberlo tenido, porque hubiera podido no tenerlo, hubiera podido nunca haberlo conocido, pero fueron 32 años demasiado divinos y yo decía, ¿Cómo no los voy a agradecer? ¿Cómo no los voy a agradecer? Y el día de la misa, y lo narro en el libro, cuando yo entré a la iglesia detrás de él, yo me acuerdo que yo disimuladamente abrí mis manos y miré al frente al Cristo que estaba en esa iglesia y yo le dije, tú me lo entregaste hace 32 años y yo te lo entrego en tus manos y no quedan mejores manos que en las tuyas. Y me conecté fue con la gratitud y hoy sigo agradeciendo y cada vez que va al cementerio siempre le digo a Felipe, gracias, mi amor, gracias, gracias, porque es que como no agradecer semejante experiencia con él, tan divina. Pero hoy en día esa gratitud es extensiva a todo mi proceso, carito, porque no puedo ser la misma de antes, jamás en la vida, después de una experiencia tan profundamente desgarradora y dolorosa y. Y jamás hubiera querido que sucediera. Por supuesto que jamás daría la vida entera por tener a mi hijo de vuelta, pero ya no está, ya es una realidad. Y todo lo que hoy puedo ser y hacer es gracias a esa experiencia, a ese para qué, a ese propósito que encontré y a poder ver la vida desde otro lugar, desde otro lugar diferente. ¿Porque cómo puedo yo ver la vida igual hace 11 años? Es imposible poder entender que mi fuerza no nace de exigirme estar bien y seguir adelante, sino que mi fuerza nace de la conciencia de quién soy, de que el amor es eterno y lo siento profundamente así, como una verdad en mi alma y en mi corazón. A que no somos el cuerpo. Quedaría lo que fuera por un abrazo de mi hijo, porque sonara el celular y fuera su llamada, pero poder trascender esas creencias de lo que creemos ser, y que esa fuerza nazca de esa conciencia y de ese amor y de esa decisión. Porque la fuerza nació de una decisión. Yo decidí que no iba a volver a Felipe mi victimario. Y eso fue una decisión. Yo dije, fue de las relaciones más preciosas de mi vida y no lo voy a volver mi victimario, ni más faltaba. Porque al contrario, honrar su vida es seguir de la mejor manera adelante en propósito y sobre todo creciendo internamente. Fue un llamado a despertar. [00:22:51] Speaker A: Hermoso. [00:22:52] Speaker B: Fue un llamado a despertar. [00:22:54] Speaker A: Hermosísimo. El tiempo se nos voló. En este segmento quiero honrar algo que yo escucho en tus palabras y que creo que es el gran mensaje que nos trae hoy esta conversación. Y es como a veces cuando suceden estas situaciones, es una semilla que, como tú dices, no hubiéramos querido que hubiera pasado esto con tu hijo, sin embargo, es una semilla para que tú le des vida a otras personas. Y es la paradoja, él trasciende y como tú dices, está ahora de nuevo en la fuente de la vida, quizás más felices que nosotros, y tú le estás entregando esa semilla de amor que él dejó en ti a otros y eso realmente es gratitud. Así que gracias Martica. Ahorita seguimos conversando contigo. Ahora vamos a ir a un corte y antes de volver les voy a dejar esta La gratitud convierte tu camino en un regalo para la vida. Nos vemos en unos minutos, ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión. Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más. Es inimaginable el dolor que una mamá puede pasar al perder un hijo. De hecho, como se los conté en el primer segmento, yo estoy en este momento atravesando el duelo del amiguito de mi hijo y no hay palabra para nombrar ese dolor. Sin embargo, aquí tenemos a nuestra Marta que hoy nos viene a compartir precisamente su experiencia y que viene a traer su propio dolor al servicio de ustedes, porque yo creo que hay mucha valentía cuando logramos transformar el dolor en amor. Y me encantaría entrar a esta conversación a hablar precisamente de esa fuerza que es la que quizás nos sostiene cuando estamos en medio de una situación como esta. Martica, vuelvo a ti, primero agradecerte por contarnos tu historia y quisiera que compartieras cuál fue ese momento en el que tú sentiste que el amor era la fuerza que podía sostener ese momento tan doloroso que estabas viviendo. ¿Qué pasó? ¿Cómo fue ese momento en el que tú dijiste de aquí me agarro y de aquí puedo sostener toda esta situación? [00:26:04] Speaker B: Pues Carito, de muchas fuentes, indudablemente algo más grande, por supuesto que me sostuvo. Para mí el Espíritu Santo, que es mi camino a través del Curso de Milagros, siempre mi compañero fiel y mi fuerza, y todavía, obviamente, todavía me sostiene. Pero para mí el amor también es eso más grande, pero que también se extiende aquí a la cotidianidad de todas nuestras experiencias. El amor por mis hijos en ese momento fue lo que más me sostuvo, el amor hacia ellos. En el momento que recibimos la noticia, la muerte de Felipe, quien me pasó el teléfono con la noticia fue mi hijo Daniel. Y cuando yo le vi la cara que él tenía, que creo que no se la volvió a ver nunca en la vida y espero no volvérsela a ver jamás, yo ahí entendí que no me podía derrumbar. Era como el instinto de protección hacia él, que es ese amor que uno siente por los hijos, que es inexplicable, es que no hay forma de explicarlo. Fue lo que me dio la fuerza mucho en ese momento. Y seguido después llegó mi hijo Juan Camilo, el mayor, y lo mismo, cuando lo abracé y nos abrazamos, yo ahí sentí que era tanto el amor por ellos que yo tenía que poder seguir, que poder seguir y poder ser para ellos una fuente de amor, de luz, de contención. Y por supuesto el amor por mí, porque yo me imaginaba en una depresión profunda y yo decía no, eso no va a pasar, eso no está dentro de mis posibilidades, porque no, eso no es honrar la vida de Felipe y el amor por él, porque honrar su vida no era caer en una depresión profunda, no era terminar mi vida de todas las maneras, era todo lo contrario. Pero lo que me sostuvo para poder sostener todo ese escenario de amor, fue ese amor más grande que me ha sostenido siempre y que me sigue sosteniendo, porque es algo permanente y es una decisión de permitir que así lo pueda sentir. Es una decisión porque ese amor siempre está ahí, siempre, siempre está disponible, pero es hasta donde lo permito, hasta dónde abro mi corazón y hasta dónde me entrego y hasta dónde suelto la resistencia. Porque es que la resistencia de amor es muy grande, es una resistencia que es inentendible, porque es lo más lindo que nos puede pasar, pero hay mucha resistencia. Entonces, poco a poco ir soltando esa resistencia a recibir ese amor, esa fuerza que viene de esa profundidad, esa fuerza que va más allá de poder trascender, por decirlo así, una herida dolorosa va más allá, es más profundo y es dejarse sostener por ese amor infinito y por supuesto, por la decisión, para mí la decisión de dejarse sostener, de dejarse acompañar, de seguir adelante y de no abandonarse al drama y la victimización, porque eso es el acto de desamor más grande por nosotros mismos. Es pasar a la victimización. Eso nunca la mejor salida para mí fue muy, muy, muy, muy importante. [00:29:19] Speaker A: Así es, hermosa. Yo estuve leyendo, escuchando en realidad, porque fue en audiolibro y lo contaba en el primer segmento, y cuando te escuchaba también entendía, porque te he escuchado hablar varias veces del amor, como la fuerza que te sostenía, pero también escuché como el amor estuvo alrededor en los momentos que eran como los momentos de sacudida, ¿Sabes? Y viviste muchos momentos que tú los nombres de una forma particular, ahorita no recuerdo la palabra porque no tengo memoria literal dentro del libro, como esos momentos que eran difíciles, que eran retadores, mientras transitabas precisamente el duelo. Y lo que te quiero preguntar es precisamente porque pareciera cuando tú cuentas la historia de fue el amor el que me sacó, como si no hubieras pasado por momentos difíciles, y no es así, porque tú lo cuentas preciosamente en tu libro, cómo después de varias situaciones y de varios momentos contigo misma, fue que fuiste encontrando ese lugar. Me gustaría que les contaras a quienes nos ¿Cómo te sostuviste en ese tiempo de duelo en el amor? ¿Qué significa sostenerse en el amor cuando estamos en duelo? [00:30:48] Speaker B: Mira, significa muchas cosas. Es supremamente profundo, porque cuando podemos bajar un poquito más profundo de lo que es la herida y el dolor, de la ausencia, de la pérdida, de tener que seguir adelante, de exigirse, a seguir y a ser fuerte y todo esto, que es importante también, por supuesto, eso también ayuda un montón. Pero cuando vamos más profundo, más profundo, más profundo, más profundo, y es a sentir esa conexión de eso que nos sostiene y que en esa dimensión, por así decirlo, pues están ellos también, está mi hijo también, y yo lo puedo sentir en mi corazón. Una vez yo le hice una entrevista a Santiago Rojas, y con él dijimos algo que a mí me quedó grabado en mi corazón, y él decía cuando uno piensa un ser querido que no está, es supremamente doloroso y desgarrador, pero cuando uno lo siente, es profundamente amoroso y demasiado luminoso y esa es mi respuesta a esta pregunta, es poder bajar a esa profundidad de lo que somos, más allá del apego, más allá de las creencias culturales, sociales, familiares, más allá de toda la historia que nos hemos contado a partir de la muerte, de lo que significa la muerte, lo que significa perder un ser querido, y es bajar a ese silencio y a esa profunda quietud donde nos conectamos y somos conexión con todo. Ahí es donde no hay herida, pero es un proceso diario, porque no es que ya opino que uno no sanó, ya sané yo, ya me iluminé, ya me desperté y ya entendí. No, yo creo que es un camino tan bonito, tan delicado y tan cuidadoso y tan lento en el tiempo, que es una decisión diaria y permanente. Ayer, por ejemplo, que fue su décimo aniversario y me dio muy duro, me sorprendí de lo duro que me dio, porque fue como haber retrocedido 10 años, me sentí como en ese momento y ese amor, cuando bajé a esa profundidad y a esa conciencia y a lo que somos y que él sigue y permanece, ahí está, ese es el sostén más grande que uno pueda sentir y tener. [00:33:14] Speaker A: Hermosa el dolor, sin duda, y yo se lo escuchaba a una maestra hace unos años, el dolor viene del amor, decía ella, el dolor viene del amor, porque lo que nos permite el dolor es precisamente transitar estos momentos con la conciencia de que algo se está transformando y yo creo que eso es lo que te ha pasado, que te ha transformado tan profundamente. Nos queda apenas un minutico como para que les dejes un mensaje a quienes nos están escuchando acerca de esto que tú decías, de cómo el amor se convierte en una decisión diaria. ¿Qué quisieras decirles a quienes escuchan sabiendo que vuelves a pasar por el duelo, como lo dices, que estás en este momento, pero que siempre te agarras de allí, del amor, para poder transitar la vida en presencia de ese gran dolor de haber despedido a Felipe? ¿Qué mensaje les quieres dejar? [00:34:19] Speaker B: Mira, el mensaje es que el dolor hay que sentirlo, no se puede negar ni ignorar, porque ese es el peor negocio, la factura no la pasa porque no la pasa y hay que bajar a sentir toda esa emocionalidad para poderla entregar a algo más grande y rendirse así con los brazos abiertos, rendirse aquí estoy y te entrego este dolor y te entrego esto que estoy sintiendo y transfórmalo en luz y me hago a un lado y permito que la luz entre y transforme y lo hace porque es magia y es una decisión diaria. [00:34:50] Speaker A: Hermoso. Gracias Martica. Y con esta frase vamos a cerrar este segmento. A la vuelta vamos precisamente entrar en esta dimensión de la que habla Martica, de la dimensión espiritual, como nosotros a través del amor entramos a un lugar distinto y como esa luz nos transforma, esa luz de la que ella habla. Bueno, vamos a vivir un poco de eso y con esta frase el amor transforma la forma en que eliges vivir. Volvemos en unos minutos. Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión. Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más, vamos cerrando este episodio que nos tiene profundamente conmovidas a mi invitada y a mí. Gracias a ustedes por acompañarnos y por quedarse hasta este momento, por escuchar Ser Fiel a mí, que hace parte de Naomedia Televisión, que puedes verlo en Roku, en iOS o en Naomedia TV y también puedes escuchar este episodio en podcast. Te invito a que conectes en nuestra página web www. Naomedia TV y allí puedes ver también nuestros programas, todos los programas bilingües que hay en el canal y puedes ver todos los episodios de Ser Fiel a Mí. El último episodio fue sobre el cambio y hoy estamos hablando sobre el duelo, así que vamos concatenando una conversación con la otra. Debo decir que tengo el corazón roto hoy estoy mientras estamos grabando, están en el velorio del amigo de mi hijo y eso me ha tenido muy, muy conmovida hoy. Esta conversación del duelo ha sido muy descarnada porque tanto Martica, lo comentaba en el anterior segmento ayer estaba reviviendo la peor experiencia que ha tenido en su vida, pero a la vez la bendición más grande, porque a través de lo que pasó ella se conectó con algo más profundo y yo creo que eso es lo que traen los duelos. No niega el amor, no niega el dolor, no niega que a veces sea difícil transitar este tiempo, no niega la gratitud que también aparece por la vida de quienes están o por lo que nos ha pasado. Y lo digo también desde mi propia experiencia, porque yo lo he comentado, mi experiencia también fue muy desafiante, muy dolorosa, transité por emociones que no queremos transitar y sin embargo es precisamente el amor, la fuerza que nos impulsa hacia una nueva manera de mirarnos a nosotros mismos. Yo reafirmo a través de este programa que esto es lo que nosotros llamamos la experiencia espiritual. Cuando nosotros vivimos momentos desafiantes que rompen con nuestra transparencia, cuando nosotros necesitamos soltar todo lo que nos hemos contado, cuando vivimos esta marea emocional que nos produce la vida, cuando realmente entramos en las emociones, reconocemos las historias y las narrativas que tenemos de nosotros mismos, es cuando finalmente encontramos que la vida trae un sentido mucho más profundo. Y eso quizás fue lo que también le pasó a Marta. Y aquí Martica, entonces quiero volver a ti, porque esta conversación nos ha tenido con la lágrima pronta, pero también con la certeza de que siempre hemos estado sostenidas en medio de este dolor y yo creo que muchos están pasando por momentos como este en el que hay dolores inconcebibles que necesitan ser vistos desde un nuevo lugar. ¿Qué dirías tú qué es lo que nos lleva a reconocer que esto es un viaje espiritual? ¿Cómo ha sido para ti este viaje qué quieres contarles a quienes nos están escuchando? [00:39:30] Speaker B: Pues mira, primero que todo, yo antes de la muerte de Felipe ya tenía mi camino espiritual. Siempre he sido una buscadora desde el coaching, desde la programación neurolingüística, los mil talleres, los mil cursos, los mil retiros, es como una sed, una sed de buscar, de buscar. Y cuando ocurrió lo de Felipe, yo ahí entendí yo porque estaba tan preparada de alguna manera, aunque uno nunca se prepara para algo así, pero yo dije es el momento de poner en práctica todo lo aprendido, porque para eso fue y eran herramientas absolutamente preciosas y profundas y divinas que carito, yo en ese momento yo no tenía opción sino ponerlas en práctica. Yo no tenía opción o las ponía en práctica o pues me hundía, me hundía el resto de mi vida y era la fácil también, porque es una decisión y es una posibilidad también. Yo dije no tengo opción, tengo que poner en práctica esto. Por supuesto, mi grupo de acompañamiento en ese momento, el Curso de Milagros, fue precioso y me ayudó demasiado. Jaimito Cruz, que es nuestro guía espiritual de este camino estuvo conmigo todo el tiempo y era conectarme con lo que es, pero primero permitiéndome sentir, permitiéndome el dolor, porque no podemos pasar de un salto a lo profundo y a lo trascendente y negar lo que estamos sintiendo, porque nos pasa la factura, como yo te decía, eso hay que sentirlo primero hay que desgarrarse el alma, hay que llorar, hay que sentir, hay que sentir todo lo que llegue. Pero esa para mí es la única salida. Yo no encuentro otra respuesta a cómo yo pude seguir y cómo yo puedo hacer de hecho lo que estoy haciendo, incluyéndome aquí sentada hoy contigo. Yo no tengo otra respuesta. Es algo más grande, porque si fuera por el dolor mío como madre, que para mí mis hijos han sido lo más importante en mi vida, ellos y mis nietos lo más importante en mi vida, y perder a uno de mis hijos no era nunca una posibilidad, era algo que yo ni siquiera me atrevía a pensar. Y haber podido seguir y haber podido estar, y haber podido seguir y haber podido estar como puedo estar hoy y poderlo transmitir y poder escribir sobre eso, es algo más grande donde yo creo que es elegir confianza, elegir confiar, porque es otra decisión, yo elijo confiar o no confío, y elijo que no confío y que todo lo que aprendí es una gran mentira y me pongo de pelea con Dios y me pongo de pelea con todo. Y puede pasar y es respetable, por supuesto que es respetable, pero esa no fue mi decisión. Mi decisión fue creer en lo que había aprendido y creer en que eso era así, y creer en que el amor era eterno, y creer en que no somos esto, que somos mucho más. Y empezar a abrirme la posibilidad de sentir la presencia de Felipe de algunas maneras y señales de él. Y empecé a abrirme como a esos momentos que no es que sean permanentes ni mucho menos, pero han sido. Entonces para mí esa es la única salida, o sea, es que no hay otra. Y en todas las cosas que me han seguido pasando, Carito, porque yo no por haber perdido a mi hijo estuve blindada en la vida, después de allá para acá han seguido pasando cosas. [00:42:58] Speaker A: Y lo cuentas en el libro también. [00:43:00] Speaker B: Sí, sí, yo decía no, yo voy a hacer una consentida la vida, porque después de que perdí a mi hijo, ahora sí la reina del universo, porque nada más me va a volver a pasar y por supuesto que me siguieron pasando muchas cosas y también difíciles. Y para todas esas cosas y todos esos esas experiencias, para mí el amor es la única salida, lo único que realmente me sostiene y de ahí bajo esa profundidad, pero subo a las otras herramientas que están en otro nivel más superficial, entonces el coaching, las creencias, los pensamientos positivos, el estoicismo, tantas cosas lindas que ayudan tanto, pero primero bajar allá a esa profundidad, entonces para mí es es la única salida. De verdad que yo no encuentro ni otra respuesta para haber ¿Puedo yo sufrir esto? [00:43:51] Speaker A: Gracias. Voy a cerrar con una pregunta contigo y luego te voy a pedir que compartas dónde te pueden encontrar aquellos que quizás necesitan de tu compañía, si están viviendo un momento también de dolor, de duelo, tú serías una excelente compañía para ellos. ¿Qué mensaje le darías a quienes están atravesando una pérdida en este momento? ¿Qué le dirías desde tu corazón? [00:44:17] Speaker B: Mira, desde mi corazón les diría que el acto más grande de amor es sacar la fuerza para seguir viviendo de la mejor manera y que esa fuerza nace de la conciencia del amor y de la decisión. [00:44:30] Speaker A: Gracias. Qué lindo. [00:44:35] Speaker B: No hay un desamor más grande que abandonarse al drama y la victimización. Eso no es amoroso. [00:44:41] Speaker A: Así es, así es. Yo lo decía en el primer segmento, el sufrimiento es de la víctima, el duelo es de quien decide transformar lo que le está pasando en un regalo para el mundo. ¿Dónde te pueden encontrar Martita? ¿Dónde pueden saber de ti? [00:45:02] Speaker B: Mira, tengo Instagram, Marta Fernández Gomez, tengo mis Facebook también, por ahí nos podemos conectar también tengo LinkedIn, por ahí está también mi nombre y con todo el gusto lo que se les ofrezca. Y próximamente estoy terminando mi segundo libro que hablando sobre los duelos invisibles, que no son los duelos de la pérdida de un ser querido, pero son los duelos que igualmente son muy dolorosos, pero por no ser reconocidos cultural y socialmente no le damos la connotación de duelo y pueden estarnos impactando de mil maneras nuestra vida sin saberlo. Está también disponible en Amazon el audiolibro de tu historia, un regalo de amor y voy a lanzar próximamente también un producto de los duelos invisibles de 4 horas, después voy a lanzar un programa más profundo con más acompañamiento de 8 o 12 horas y bueno, ya les seguiré contando qué más sigue porque siempre estoy sacando cositas nuevas para poder acompañar y poder servir desde mi experiencia hermosa [00:46:04] Speaker A: y tremendo regalo que ha sido para mí. Ha sido un honor y ha sido una diosidencia este encuentro. Te lo agradezco infinito. Y te voy a invitar ahora a que hagamos una pequeña oración en este último minuto para cerrar. Es una oración que suelo hacer cada vez que me alimento, pero que le he ido incorporando algunas cosas. Entonces te invito a hacer la oración para cerrar y luego voy a decir una frase de cierre y con eso nos vamos de este capítulo, de este episodio. Entonces les voy a pedir que cierren sus ojos, que pongan sus manitos en actitud de oración, como cada uno prefiera. A mí me gusta ponerlas como en el corazón. Y estas son las palabras para quien está en este momento quizás transitando un momento de pérdida o de duelo, sea el que sea, y que necesite consuelo. Infinita gratitud por todo lo pasado, infinito servicio para todo lo presente. Infinita responsabilidad por todo lo futuro. Que todos sintamos que somos parte de esta amada tierra, que todos sintamos que pertenecemos y que tenemos un lugar, que podemos crear nuestros sueños, que tenemos el poder de elegirnos, de amar y ser amados, de dar voz a nuestra sabiduría interior y a nuestro corazón, de ser vistos y escuchados y de pertenecer a ese todo que es Dios, que es el amor infinito. Que así sea y gracias. Y con esta oración te despido. Martí Que despido de este episodio. Gracias, Hermosa, por haber estado aquí. [00:47:46] Speaker B: Gracias a ti con todo el amor, Carito. Muchas gracias. [00:47:49] Speaker A: Gracias, Hermosa. Y con esta frase quiero cerrar para quienes hoy nos escucharon. Estamos recordando que somos Amor del Cielo en la tierra. Soy Caro Guevara y mi llamado es ser fiel a mí.

Other Episodes