Episode Transcript
[00:00:00] Speaker A: Muy bienvenidos a Ser Fiel a Mí, soy Caro Guevara y hoy abrimos un espacio de conciencia para retornar a lo que realmente somos. Estamos viendo Now Media Televisión.
[00:00:12] Speaker B: Muy bienvenidos de vuelta a Ser Fiel a Mí y gracias por retornar a este programa que lo que busca es que cada vez más vayamos en camino a ser fieles a nosotros mismos, que nos conozcamos mucho más, que podamos reconocer quiénes somos en realidad, porque tenemos tantas historias alrededor de lo que somos que olvidamos realmente cuál es nuestra esencia. Y el propósito de mi programa y de las personas que invito y de todo lo que vamos caminando juntos es que podamos escucharnos a nosotros mismos, reflexionar sobre nuestro momento de vida y traer herramientas a través de las cuales tú puedas traer sabiduría propia, sabiduría que te corresponde, verdad interior para que la puedas poner al servicio de tu vida, para que puedas desafiar cualquier situación que estés viviendo, para que puedas encontrar a través de esa sabiduría que vas bajando en tu interior, poder afrontar los desafíos que se nos van presentando.
Yo he sido testimonio de ello en muchos momentos de mi vida y lo que busco a través de este programa es precisamente esos pasos que yo voy dando, compartirlos con otros. Siento tanta gratitud en la vida por todo lo que he navegado que siento la imperiosa necesidad de acompañarte a ti y de compartir con ustedes ese camino para que de alguna forma ilumine el propio. Y no quiere decir que mi camino sea tu camino, quiere decir que a través de este descubrirnos interiormente tú vas a encontrar tu propio camino y eso es lo que busco, que tú encuentres tu propio camino.
Y hoy voy a traer un tema que es relevante a cómo nosotros vamos actuando en la vida.
Nosotros normalmente nos identificamos con los roles que desempeñ ser mamá, ser papá, ser profesional, ser líder, ser esposo, esposa, ser hijo, ser amigo.
Empezamos a identificarnos con todas esas conversaciones y yo conozco perfectamente ese lugar cuando tú estás tan identificado con tu rol que te olvidas de realmente quién eres y eso emerge de todo lo que vas trayendo como experiencias en la vida. Entonces si alguien desde que tú eras niño te decía tú eres líder, entonces tú empiezas a ponerte el traje del líder o si te tú eres débil, tú te quedas con esa conversación en el trasfondo de tu alma.
Uy, yo no voy a poder con la vida. Y te quedas con ese traje. Es como todas esas historias y todas esas creencias, todas esas etiquetas que nos vamos poniendo, las que van generando ese lugar en el que nos desconectamos de lo que realmente somos.
Y yo entendí perfectamente eso en mi vida. Yo empecé a desempeñar roles en la medida en que iba creciendo, que me convencí que eso era lo que yo era. Entonces yo me convencí que era una líder que impactaba al mundo, que era coach. Y con el coach y la palabra, la etiqueta, yo ya tenía como un lugar desde donde yo me paraba y quería salvar al mundo, quería salvar a los que estaban alrededor, quería salvar a mi familia, a mis amigos, a todos los que estaban en el entorno.
Y me olvidé que haciendo ese juego del rol, ¿Quién era yo realmente? Porque entonces ocupaba lugares donde quería hacer por otros lo que quizás no estaba haciendo por mí misma, a pesar de que hacía muchos procesos de aprendizaje y siempre estuve inquieta por ello. Pero eso también fue parte de un rol que desempeñé. El rol del aprendiz era todavía no estoy lista, siempre necesito aprender más, siempre necesito conocer más, necesito viajar interior, reconocer las heridas interiores. Y como que entrando en esos roles, el rol de la líder, el rol de la coach, el rol de la directora de un programa, la representante de un país en coaching, haber formado a miles de personas. Entonces yo empecé a convencerme que eso era lo que yo era, que ese era mi propósito. Me confundí con mi propósito, con lo que yo hacía por el mundo. Pero llega un momento en el que empiezas a desafiar ese lugar del rol y empiezas a preguntarte ¿Quién? ¿Quién soy realmente?
Y cuando empiezas a cuestionarlo, llegan también situaciones que hacen que tú te cuestiones.
Yo les he contado que yo recibí un llamado interior que me ya no necesitas ser la directora de un programa de coaching. Y con ese llamado empecé a cuestionarme sobre el rol. Empecé a ¿Realmente necesito ser la directora? ¿Necesito ser coach? ¿Necesito venderme como coach? Porque además empezamos como en estas conversaciones de comparación con otros, empezamos a comparar, compararnos con el mundo, con otros que están siendo exitosos. Y entonces empezamos a ver el éxito de otros. Y yo quiero ser como él o yo quiero ser como ella. Y cuando empezamos a hacer eso también nos desconectamos. Yo he visto por ejemplo en las redes cuando las personas empiezan a buscar no interiormente sino afuera, esa imagen de sí mismos. Y creo que cuando empezamos a buscar validación es cuando nos empezamos a perder, cuando empezamos a compararnos es cuando empezamos a perdernos de nosotros mismos. ¿Creo que el firme propósito que necesitamos todos buscar cómo me conozco más?
¿Quién soy yo más allá del rol cómo retorno a quien realmente soy? Y eso es parte de la conversación a los que a la que los quiero invitar en este episodio. Porque nos identificamos con el ser mamás perfectas o lo que aprendimos sobre lo que era ser mamá, quizás por oposición a lo que hizo tu madre o tu padre, quizás porque te gustó mucho lo que hicieron ellos. A veces nosotros en ese camino de aprender de nosotros mismos, lo que nos empieza a pasar es que nos desconectamos de nuestro verdadero camino.
¿Quién soy yo como mamá o como papá? ¿Qué es lo que realmente me importa?
Incluso nos pasa en el transcurso en que nuestros hijos van creciendo, que nos vamos dando cuenta que ya la mamá que yo fui de los niños pequeños no es la mamá de los adolescentes o no es la mamá del joven adulto que está en la universidad y ya mucho menos del adulto que ya se está asumiendo. Pero a veces repetimos y repetimos historias a través de lo que aprendimos con otros. Aprendimos quizás a ser una mamá sobreprotectora, entonces empezamos a tomar decisiones por nuestros hijos que no corresponden. ¿Mucho de lo que nosotros aprendemos en nuestros roles es por ejemplo o es por vivencia y eso nos pasa en el ser líder, eso nos pasa en el ser hijo, eso nos pasa en el ser hermano, hermana, amigo, que a veces nos dejamos tomar por los roles y la vida se convierte en eso, en lo que yo aprendí de otros, las historias que me cuento sobre lo que significa ese rol y ahí nos desconectamos de realmente ser nosotros mismos, de aprender a realmente conectar con quién soy yo aquí, más allá de lo que aprendí en la relación con otros, de lo que aprendí a través de mi familia, de mi cultura, quién soy yo realmente, qué parte de mí va más allá de eso que quizás aprendí? Quizás lo que realmente necesitamos hacer como seres humanos es aprender a soltar todas esas creencias y poder decir de esas creencias cuáles conservo y cuáles transformo, las que conservo, que resuenan con mí, con mi ser, que me siento en paz cuando yo actúo desde ese lugar. También entender lo que va necesitando el entorno, porque el entorno va cambiando profundamente alrededor cuando nosotros estamos ejerciendo un rol. No se trata de dejar de ejercer el rol, porque siempre vamos a tener un rol en la vida en relación a otros. Es desde donde estás tú actuando, quién eres, cuando actúas. Y esa es una conversación que nos va a llevar a reconocer realmente como seres humanos quién soy y cómo ese ser que soy puede actuar en un lugar mucho más sabio, mucho más conectado para todos los desafíos que hoy estamos viviendo. Y hoy les voy a dejar una frase para cerrar este episodio.
Y esta frase tiene que ver precisamente con eso, con desafiar los roles que estamos desempeñando. Y tal vez el verdadero yo emerge cuando los roles dejan de ser refugio, cuando podemos ver qué es lo que realmente nos pertenece, qué es lo que no nos pertenece, es cuando realmente nosotros conectamos con quiénes somos y somos fieles a nosotros mismos.
Con esta frase los dejo y ahora vamos a ir a un corte comercial y a la vuelta vamos a conversar de nuevo acerca de cómo hacer ese viaje interior para poder reconocer qué necesitamos desafiar para poder reconocer quiénes somos.
[00:09:25] Speaker A: Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por NOW Media Televisión.
Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y Esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más.
[00:09:51] Speaker B: Antes de continuar, quiero recordarles que Ser Fiel a mí es parte de la programación de Naomedia Televisión. Nos pueden encontrar en todas las aplicaciones de Roku y Apple TV como Naomedia TV. Y también pueden encontrar mi programa en la página web de Naomedia, donde encuentran en todos los formatos. Allí pueden verlo en vivo en los horarios que están programados o pueden ver en formato podcast, pueden escucharlo. Entonces pueden entrar a todas las plataformas de podcast y mientras vas en el auto, mientras vas respirando, mientras vas al aeropuerto, cuando estás de viaje, cuando estás descansando en una playa, puedes escuchar todas las conversaciones inspiradoras que realizamos con todo el amor para ustedes.
Eso es lo que estamos haciendo y lo que buscamos a través de ser fiel a mí, que ustedes se vean inspirados, que haya un rayito de luz para ese momento que están viviendo o que están desafiando en este tiempo.
Bien, dada la conversación en la que veníamos, voy a hablar de algo que es fundamental. Cuando nosotros nos encontramos con esos momentos de cambio en los que rompemos el rol, como yo les he contado, yo decidí renunciar a esos cargos en un momento en el que estaba muy bien y decidí que ya era suficiente, que ya no necesitaba seguir en esos roles.
Y fue un llamado del alma. Sin embargo, luego me encontré con esta tendencia a querer volver a lo que yo era, como retornar a la dinámica que había alrededor precisamente del rol en el que yo estaba.
Entonces, durante un tiempo me mantuve, renuncié al rol de directora del programa, sin embargo, me mantuve en la escuela como representante de la alianza que tenía la escuela con una organización colombiana, con PROA. Y en ese sostenerme, como que no me ubicaba, como que no sabía si estaba con un pie adentro o un pie afuera. No sabía qué era realmente lo que era estar allí. Sentía que ya la estructura no me sostenía, que el entorno estaba cambiando. Estábamos también ya saliendo de la pandemia y yo sentía que ya quería algo nuevo para mí también en esa transición. Entonces como que no sentía, no sabía quién era.
Y no sabía quién era porque ya no era ese rol que desempeñaba. Y empezaron a suceder una serie de eventos alrededor que también fueron transformando toda la situación. Los temas de salud que volcaron la atención a mí misma, las decisiones que empezamos a tomar como familia de migración. Yo migré hace cuatro años a los Estados Unidos, y en esa decisión de emigrar también fue soltar muchas de las cosas que yo venía haciendo como hija, como mamá, como profesional, porque dejaba atrás un país que no es menor. Quienes hemos migrado nos enfrentamos a esa sensación de ya no soy de allá, pero tampoco soy de acá. ¿Y dónde soy? ¿Quién soy? ¿Cómo me sostengo a mí misma frente a esto nuevo que viene? Empiezas a aprender un nuevo idioma, empiezas a encontrarte con una nueva cultura, con una nueva forma de relacionarte con esa cultura. Y por supuesto, ya no ocupas ninguno de los roles anteriores, porque empiezas a aparecer con una nueva forma de aparecer.
Yo digo que la migración es de las experiencias que más llaman tu autenticidad Porque ya no puedes sostener todo eso que te dijiste que eras porque ya no ocupas esos roles de ninguna manera Y empiezas a construir una nueva imagen, empiezas a emerger de una nueva manera. Recuerdo mucho en el proceso de la migración cuando ya aterrizamos aquí, ya estábamos instalados después del entusiasmo, porque la migración trae mucho entusiasmo al principio, el entusiasmo de lo nuevo, del asombro de construir y crear un nuevo espacio, un nuevo hogar, de aprender a sostenerte a ti misma Y también trae el cómo se rompe toda la estructura interior de todo lo que tú eras, de todas las creencias que tú tenías de ti mismo o de ti misma.
Ya no puedes sostenerte en antiguas maneras en las que tú quizás creíste que podías ser quien eras Ya incluso cambia la dinámica del día a día, de la forma como tú te relacionas. Por ejemplo en el supermercado es distinto cuando estás en otro país o cuando vas al banco empieza a cambiar todo, cambian tus hábitos, cambia la forma de pensamiento.
La relación con las personas en la cultura es distinta. Nosotros los latinos que somos tan amorosos que le sonreímos a todo el mundo Y aquí en esta cultura anglosajona la tendencia es a que no miramos al otro, no nos conectamos. Muy difícilmente conectas. Hay algunos que han aprendido y que lo hacen, pero hay muchos que no lo hacen. Y cuando hay tantos migrantes en una misma ciudad, porque la ciudad en la que yo estoy, Houston, es una ciudad donde hay muchísimas culturas entonces como que no sabes cómo relacionarte con las otras culturas. No sabes qué es apropiado, qué no es apropiado para la otra cultura.
En ese choque es donde tú empiezas a reconocer cuáles son tus creencias que quizás generan esa estructura rígida en la que tú piensas la vida es así y empiezas a soltarlas porque te das cuenta que la vida no es de ninguna manera, no hay ningún deber ser que nos sostenga. Empiezas a desafiar en el encuentro con el otro.
¿Quién eres? ¿Qué es lo que para el otro es importante? ¿Como el otro se relaciona contigo?
¿Quién es ese ser que está detrás de esa apariencia que es para él lo importante? Lo ves incluso en lo que las personas comen. Tú llegas a un supermercado en un lugar donde hay migrantes y ves comida de todo el mundo y tú wow, ¿Esto qué será? Y te preguntas y te cuestionas y eso empieza a romper la estructura interior de lo que tú crees que es la vida.
Y además empieza a pasar que empiezas a sentirte solo y en esa soledad empiezas a preguntarte bueno, ¿Quién soy realmente?
Yo recuerdo que en medio de todo el proceso en el que estábamos, después del entusiasmo, del encuentro y del asombro por las otras culturas y de estar aprendiendo el inglés, recuerdo un momento que fue muy crítico para nosotros en la migración, en el que mi esposo decía algo que era una perfecta metáfora a la situación que vivíamos. Y esto se siente como si estuviéramos atravesando el océano y yo estuviera en la mitad del océano. Miro hacia atrás y no veo tierra y miro hacia adelante y tampoco la veo.
Era perfecta la metáfora porque era un mar de emociones literalmente que nos atrapaban y que no nos permitían saber para dónde íbamos. Y yo creo que la vida se está sintiendo un poco así.
Sentimos que ya lo antiguo no funciona y lo que viene hacia el futuro tampoco lo vemos claro, Pero estamos en esta marea emocional que nos hace preguntarnos ¿Quién soy yo realmente?
¿Hacia dónde voy? ¿Qué es para mí lo relevante?
Cuando estamos en esa situación, cuando entramos en esta marea emocional, lo único que nos puede sostener como seres humanos es realmente mantenernos allí, es quedarnos en esa sensación de soledad, en ese estar con nosotros mismos, sentir todo lo que estamos sintiendo, cada emoción, la frustración, la impotencia, el miedo, la incertidumbre, la incapacidad de movernos a veces, porque a veces siento que no me puedo mover porque no sé para dónde. Y en esa impotencia y en esa sensación poder escuchar qué es lo que hace que yo esté viviendo todas estas emociones, para qué me regalan estas emociones en medio de esta situación.
Y yo creo que tiene que ver con precisamente poder reconocer todas esas creencias que me hacen sentir frustrado, impotente, miedoso, que me llevan a esa incertidumbre y poder reconocer que me debo detener.
Y a mí la vida me detuvo.
Fue precisamente en medio de esa situación en la que yo pude realmente escucharme y empezar a reconocer interiormente el viaje no era hacia afuera, no era moverme a seguir nadando y tratar de sobrevivir en medio de la situación que estábamos viviendo. Era realmente detenerme a escuchar quién estoy siendo, qué es lo que me digo interiormente, cuáles son esas creencias que yo tengo de mí mismo que ya no me están sirviendo, o de mí misma que ya no me están sirviendo a mirar precisamente todo eso que quizás nunca miré de mí misma, a poder profundizar en mis aguas emocionales, a poder mirarme interiormente. Y estas historias que me he contado sobre ser mamá, sobre ser profesional, sobre ser líder, sobre ser coach, sobre lo que espera el mundo de mí. Yo siempre pensé que el mundo esperaba que yo fuera cada vez más exitosa y un éxito que tenía que ver muy con el mundo exterior y que el mundo me viera bien. Y entonces siempre busqué ser perfecta y en esa perfección me olvidé de mí misma. Cuando nos olvidamos de nosotros mismos, cuando nosotros entramos en esos mundos de perfección, lo que hacemos es que nos desconectamos de quienes realmente somos. Porque estamos respondiendo a la validación del mundo exterior. Y la validación no es lo que realmente nos permite elegir quiénes somos.
Estamos siendo para otros, pero no estamos siendo lo que realmente somos en esencia. Pero poder reconocer estas historias que nos contamos de nosotros mismos, y yo descubrí muchísimas historias y lo sigo trabajando, no quiero decir con esto que yo ya sea un producto terminado. Siento que he caminado muy profundamente a reconocer muchas historias de mí misma que no me servían, a darme cuenta que yo me trataba muy mal interiormente y que en ese tratarme mal era donde yo me desconectaba de mí. Y ese tratarme mal venía de los estándares que yo había aprendido. Porque claro, si yo no podía cumplir un estándar, enseguida era estúpida, bruta, perdón las palabras, pero me hablaba peor que eso. No les puedo nombrar muchas de las palabras que yo misma me decía, pero siempre como castigándome, me he dado cuenta que en la medida en que me conozco y reconozco de dónde vienen esas palabras que yo me las conté, siempre tiene que ver no con otros, ni siquiera con tus padres o con lo que te dijeron, sino lo que tú te contaste en presencia de ciertas situaciones. Y en esas historias, en esas creencias es cuando nosotros nos desconectamos de nosotros porque lo que hacemos es responder a lo que nos contamos de nosotros mismos frente a lo que sucedía en el entorno.
Entonces un niño aprende a decirse que es bruto porque tuvo la sensación de que los otros no aceptaban la forma como él aprendía, o un niño se dice que es débil porque como en mi caso yo era muy delgadita, mi mamá decía que yo no me desbarataba por la calidad del cuero porque era muy flaquita, parecía un niñito de Etiopía de lo flaquita que era y entonces yo me decía a mí misma que yo era débil. Entonces en esa historia de debilidad, por ejemplo, yo me contaba que yo no tenía la fuerza para tomar la vida, que yo no tenía la fuerza para hacer posibles cosas y tuve que desafiar esa historia para aprender a traer mi propia templanza y me he dado cuenta que soy mucho más fuerte de lo que jamás, jamás pensé y lo sé porque atravesé una experiencia de cáncer y la sobreviví y ahí me di cuenta que tenía una fuerza interior muy potente. Me conmoví hablando de mi propia historia porque me di cuenta que yo a través de esa experiencia lo único que podía encontrarme era con en lugar de mí, que realmente conoce su grandeza.
Desafiar nuestras historias y nuestras creencias, desafiar lo que el sistema nos dice, es lo que nos permite realmente viajar interiormente y conectar con nosotros mismos.
Ahora voy a ir al cierre de este segmento con una frase que quizás puede inspirarlos a ustedes a reconectar con su alma y a veces el alma no quiere sostener más, quiere que nos despojemos de lo que no nos pertenece. Mi invitación a través de esta frase es a que empieces a cuestionar todo aquello que quizás tú escuchaste del entorno y que te convenciste que tú eras así, porque cuando desafías esas historias te encuentras con tu verdad interior. Vamos ahora a un corte comercial y a la vuelta vamos a seguir navegando este camino para poder poner al servicio de ustedes una nueva forma de relacionarse con ustedes mismos.
[00:23:45] Speaker A: Vamos ahora a comerciales, ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es ser fiel a mí por Now Media Televisión y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y esto es ser fiel a mí un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más.
[00:24:13] Speaker B: Mientras estábamos en el corte estaba reflexionando sobre el camino que hemos realizado en este episodio, pero no solamente en este episodio, sino en anteriores episodios y cómo hemos venido navegando para reconocer cómo retornar a nosotros.
Estuvimos hablando recientemente del liderazgo personal, luego estuvimos hablando del liderazgo y las relaciones con otros.
En el último episodio estuvimos hablando de la evolución de la conciencia, cuando el cuerpo empieza a hablar y cómo realmente no se trata de sanar sino de evolucionar y cómo el cuerpo nos lleva a detenernos y a conectarnos con nosotros mismos. En este episodio hemos estado hablando de los roles, de cómo nos identificamos tanto con esos roles que dejamos de escucharnos también a nosotros mismos. Nos hablamos de qué es lo que yo debo ser y cumplimos con los estándares y ahí nos desconectamos de nosotros, de nuestra esencia.
Como las estructuras también sostienen esos roles, como todo eso que creemos, todo eso que se mueve en el entorno a través de nuestras relaciones va construyendo esos lugares desde donde nosotros nos relacionamos. ¿Y ustedes se deben estar preguntando bueno, y qué hacemos con todo esto? ¿Y para dónde vamos?
Yo les diría que gran parte del aprendizaje que vino con la migración fue precisamente el aprender a detenerme, aprender a escucharme. Claro, cuando me vi sola en medio de esta marea emocional, sin representar ningún rol, sin tener que responder a mucha gente a la que yo cuidaba, porque si algo he tenido yo es esa energía de gran madre que cuida a muchas personas.
Entonces me enfrenté a cuidar de mí misma, a escucharme realmente, a OK, ¿Qué es eso que yo necesito rescatar en mí para poder volver a ser yo, para poder estar conectada conmigo y de esa manera ponerme al servicio de otros?
Algo que yo aprendí a través de un proceso de liderazgo.
Mi coach me decía descansa, detente, respira, escúchate. Nosotros no nos damos espacio para el descanso, eso hemos hablado en otros capítulos y a veces descansar es fundamental para que tú puedas realmente retornar a ti. Porque cuando descansas es cuando empiezan a emerger todas las emociones. Y yo creo que por eso es que le tenemos temor al descanso, porque empiezan a emerger todas las conversaciones que tenemos de nosotros mismos. Todas las emociones empiezan a encontrarse rabia, tristeza, miedo, impotencia, frustración. Empiezan las conversaciones internas.
Pero el viaje realmente comienza cuando puedes distinguir que esas conversaciones de la mente no son realmente lo que tú eres.
Pero tienes que escucharlas y tienes que ir, como yo le digo a mis clientes y a las personas que yo atiendo, a los consultantes, yo les ve a tu espacio interior, a ese espacio donde tú guardas todos los pensamientos.
Ve a ordenar ese lugar que quizás no has ordenado, conócete un poco más. Para eso necesitamos mucha energía femenina. La energía femenina es la de la intuición, es la energía del linaje, de la sensibilidad. Necesitamos recurrir a esa energía que nos lleva al interior a escucharnos y poder entrar a escuchar las emociones para luego movernos con la energía masculina hacia afuera, a movernos al mundo, a traer tu poder interior, a no achicarte frente a las situaciones, a no buscar tratar de complacer al mundo o de buscar validación del mundo, sino realmente ir hacia adentro para salir con la fuerza interior a moverte al mundo.
Detenernos sin duda es la mejor manera de escucharnos y de poder elegir qué es realmente lo que yo soy, qué es lo que no soy.
Y la única manera de poder entrar ahí es a través de la emoción. Y eso se lo repito yo y sé que lo deben estar escuchando a través de mucha gente que anda canalizando esa información.
Nosotros como seres humanos, la única manera que tenemos de conectar realmente con lo que somos en esencia es a través de vivir nuestras emociones. Y desafortunadamente lo que hemos hecho por miles de años es evitarlas. Evitar sentir tristeza, evitar sentir alegría, evitar sentir entusiasmo. Yo recuerdo una historia que yo me contaba que si yo era feliz era porque algo malo me iba a pasar. Era una historia que yo tenía súper metida en mí y me la mostraron hace muchísimos años en la universidad. Un amigo me decí ¿Te das cuenta que tú todo el tiempo piensas que algo malo te va a pasar, que no puedes ser feliz porque enseguida algo viene detrás de eso? Y en realidad esas historias lo que hacen es que nos desconectan de nosotros mismos, de poder ser felices porque la felicidad no está en vivir momentos de éxtasis, en estar celebrando la vida todo el tiempo o en vivir momentos de dopamina, como lo que nos pasa cuando estamos haciendo scrolling en el celular.
En realidad el ser feliz es poder enfrentar las situaciones desafiantes de la vida y saber que tienes los recursos para hacerte cargo de eso. Quizás el aprendizaje que viene detrás de la emoción es que tú desafías muchas historias que te cuentas de ti mismo que no te pertenecen y rompes con esas estructuras y empiezas a conectar con quien realmente eres.
El camino que realmente nos lleva a la satisfacción personal es el camino en el que tú empiezas a crear tu día un minuto a la vez. Empiezas a escucharte, a estar más presente, a poder estar contigo, a poder estar con el otro y realmente escucharlo, a poder mirar la naturaleza y poder la naturaleza me habla.
No se imaginan la cantidad de mensajes que llegan a través de esos momentos de presencia. Llegan mensajes sobre qué necesitas en ese momento, sobre cómo acompañar a otros en tus relaciones, frente a los desafíos qué necesitas elegir a cada minuto. Pero para eso necesitas detenerte y respirar, detenerte y escucharte. Cuando nosotros realmente estamos presentes para nosotros, es cuando realmente podemos elegir el momento a momento. Y para eso necesitamos detenernos.
En la medida en que aprendes a detenerte y aprendes a conocerte y a escucharte, es cuando realmente puedes tomar la vida con todo lo que va emergiendo.
Estamos viendo muchos desafíos a nivel de salud, lo hablábamos en el anterior episodio. A nivel de relaciones, parece que las estructuras estuvieran cayendo. Y lo vemos también en el sistema. Estamos viendo cómo todo empieza a suceder de formas que nos asombran o decisiones de líderes que rompen con nuestra manera habitual de hacer las cosas. ¿Entonces nos si yo no soy el que se movía de esta manera, entonces quién soy?
Bien, empiezas a respirar y a preguntarte ¿Cuál es el primer paso Y cómo sí?
¿Cuál es el primer paso y cómo sí? Y con esa conversación empiezas a moverte, empiezas a pensar en ¿Esto es lo que yo necesito en este momento?
¿Cuál sería la decisión que realmente mi corazón quiere en este momento?
¿Qué es lo que realmente necesito desafiar? ¿Quizás de la forma en que yo he aprendido a ser líder profesional, a conversar con otros qué es lo que realmente necesita mi entorno en este momento? ¿Qué necesitan mis hijos de mí? ¿Qué necesita mi pareja de mí? ¿Qué necesita mis compañeros de trabajo de mí? Cuando nosotros aprendemos a conectar con el momento presente pasan situaciones muy mágicas. Yo les quiero contar una historia que me pasó en el trabajo en el que estaba, que además tomé la decisión de renunciar porque me escuché de nuevo yo como les digo, sigo aprendiendo y me di cuenta que otra vez estaba cayendo en estas maneras de hacer como para sostenerme económicamente, para poder sentirme útil, para no sentirme sola y me pasó factura. Trabajando con niños obviamente agarraba todos los virus que ellos tenían y eso me pasó factura al cuerpo y estando con influenza me di cuenta que lo que yo necesitaba era de nuevo conectar conmigo y elegir lo que realmente mi cuerpo estaba pidiendo y mi cuerpo estaba pidiendo de nuevo detenerme y escucharme y ponerme al servicio de esta conversación que me importa tanto ponerme al servicio de ustedes a través de traer conversaciones relevantes, no solamente propias, sino a través de mis invitados.
Pero en el trabajo en el que estaba con los niños hubo una situación que yo digo fue el propósito de estar ahí.
Había una niña que era huérfana y esta niña tenía muy pocos meses de haber perdido a su mamá. Cuando yo entré a trabajar, la niña al principio conmigo era muy, muy, muy alejada, como que no se permitía conexión, obviamente estaba pasando por un duelo, una niña que por momentos explotaba emocionalmente, a veces se enojaba, a veces lloraba, a veces se mantenía en silencio, se chupaba el dedo. Una niña muy pequeñita de dos años y medio.
Y mientras yo fui ganando confianza a través de pequeños gestos, cambiarle el pañal, peinarla, jugar con ella en el playground, a través de esa experiencia fui ganando conexión con ella, pero era estar presente, jugar con ella y con los otros niños, pero en particular con ella. Para mí fue muy simbólico porque hubo un día en el que ella estaba viviendo su duelo y yo lo entendí porque estaba muy triste, muy callada, se chupaba el dedo y no quería jugar.
Salió al playground, se sentó y sentada en el playground sin querer hablar, yo le pregunté si quería un abrazo y ella me sí.
Y yo la abracé la tomé entre mis piernas y la abrecé a mi pecho.
Les puedo jurar que en ese momento yo sentí que yo no solamente la estaba abrazando, sentí que algo más grande nos abrazaba a ella y a mí. Me acuerdo y me conmuevo contándoles la historia, sentía cómo el abrazo era lo que ella necesitaba en ese momento.
Yo lo único que hice fue sostener el abrazo y sentía un amor infinito que nos abrazaba a ella y a mí. Cuando terminó el abrazo, ella se aleja jugando y se fue a jugar feliz. Eso fue lo que hizo. Y yo me quedé con la sensación de tanto amor en mi cuerpo que quedé muy conmovida, muy, muy conmovida. Ese día, cuando ella iba saliendo con su papá, el papá, un hombre muy estoico, poco expresivo, se va y retorna. Y cuando retorna le pregunto ¿Pasó algo? ¿Necesitan algo? ¿Se les quedó algo? Y él me no, ella quiere un abrazo.
Y ella se me abalanzó a mis brazos y me dio el abrazo. Y a partir de ese momento, muchas veces en la tarde ella me pedía un abrazo y a veces también decí hoy no quiero abrazo. Y estaba bien.
Era como la manera en que las dos conectamos. Yo estoy segura que algo en ella y en mí se transformó a través de esa experiencia, porque yo me di cuenta que lo único que yo necesitaba era ser yo misma en presencia de ella.
Eso fue el gran regalo de trabajar con niños.
Es ese lugar donde somos inocencia, que no es ingenuidad, sino que somos nosotros mismos.
Quiero cerrar este episodio con una frase con la que quiero recordarles la importancia que hay en la experiencia cuando nos encontramos con la vida. Y la frase el poder no emerge cuando nos perfeccionamos, emerge cuando nos rendimos a todo lo que somos.
Lo único que necesitamos hacer es ser nosotros mismos.
Pero para caminar ese camino necesitamos reconocer que no nos pertenece y poder reconectar con rendirnos a la vida, al momento presente. Con esta frase y con esta historia que todavía me mueve el alma, me conmueve y me hace llenar de lágrimas los ojos, nos vamos a un corte comercial y a la vuelta vamos a hacer un pequeño ritual para quitarnos todas esas capas que no nos pertenecen.
[00:37:04] Speaker A: Ya volvemos con más historias, más herramientas y más sabiduría para acompañarte en tu proceso. Esto es Ser Fiel a Mí por Now Media Televisión.
Y aquí estamos de vuelta. Soy Caro Guevara y Esto es Ser Fiel a Mí, un espacio para sanar, crecer y reconectar. Seguimos con más.
[00:37:30] Speaker B: Bienvenidos de vuelta. Recuerden que Ser Fiel a Mí es parte de la programación de Now Media Televisión, un canal en el que además encuentras información bilingüe de muchos temas. Puedes encontrarnos en Roku o en iOS y puedes descargar la aplicación también en tu iPhone o en tu Android. También puedes vernos toda la programación en podcast, en formato podcast en nuestra página web.
Allí encuentras todos los vínculos, tanto para que puedas ver el programa en el canal cuando se transmite en vivo o cuando tú vayas en un auto, en un viaje, cuando estés de vacaciones, cuando estés en un tiempo muerto. Puedes escuchar todos los capítulos de Ser Fiel a Mí y de otros programas de esta programación increíble que tiene Naomi Día Televisión.
Y si me quieres seguir, también me puedes encontrar en mi página web. Entonces te invito a que explores karogevara. Com Allí vas a encontrar todo lo que yo estoy realizando, si quieres tener sesiones individuales conmigo o si quieres que armemos un grupo también, o si quieres llevarme a tu organización para que tengamos conversaciones.
Yo tengo muchos recursos para poder acompañar todo esto que nos va pasando en nuestras crisis y todo lo que vamos generando en el mundo. También puedes aprender o leer algunas de las reflexiones que yo voy teniendo acerca de la vida en mi diario. Allí vas a encontrar muchas reflexiones de distintos temas que tienen que ver con el amor propio, con quién eres, con los desafíos como mujeres, como hombres, la energía femenina, la energía masculina, ser padres, el desarrollo profesional, todo lo que a nosotros nos interesa para poder encarnar quienes somos en esta tierra, para poder traer, como digo yo, el cielo a la tierra y a través de lo que hago, eso es lo que busco. Bien, venimos de una conversación que para mí está siendo muy importante porque además en estos días estamos en el cambio de año chino.
Yo no sé mucho de la astrología china, pero sé que por lo que aprendo de mis maestros, que es un año que trae, es el año del Caballo de Fuego, entonces es un año que trae toda la verdad interior, todo aquello que no pertenece a lo que tú eres se devela, todo lo que está a la sombra emerge para que tú realmente actúes muy coherentemente con quien eres. Y ser coherentes con nosotros no es ser perfectos porque tenemos esa idea de que ser coherentes es ser perfectos. No, ser coherentes es ser totalmente honestos con quienes somos, con lo que hemos vivido, con nuestros dolores, con nuestras heridas, con todos esos ropajes que nos ponemos encima, todos esos roles que nos hemos cargado y que no nos pertenecen. Es poder decir hasta aquí y esto ya no va conmigo. Y para eso vamos a hacer un pequeño ritual. Un ritual al que los voy a invitar como en todos mis programas, para que nos despojemos de lo antiguo, para que podamos dejar atrás esto que quizás es aprendido, aprehendido, literalmente como que se nos pega y que no nos pertenece. Quitarnos esas capitas que quizás ya no son necesarias para poder tomar la vida y realmente ser quienes somos. Entonces vamos a ir a este ritual y hoy el ritual es para quitarnos las capas de aquello que ya no es vigente en ti. Te voy a invitar a que donde estés, si estás en un sitio público, si estás en un café, si estás en el auto, si estás en tu casa, simplemente toma una respiración muy profunda. Inhala, retén el aire y exhala.
Y esto con el ánimo de soltar tensión de nuevo, inhala, retén el aire y siente como el aire llega a cada célula de tu cuerpo como si fuera un baño de aire a tu cuerpo.
Y luego exhala botando todo aquello que no sirve, pensamientos, aquello que te desconecta. Hazte presente.
Vuelve a inhalar profundo, a tomar aire, a conectar contigo.
Siente que estás conectando con tu presencia interior, con quién eres realmente, con eso que quiere emerger de ti para manifestarse afuera con tu luz interior. Inhala profundo y ve a ese lugar donde tú sientes que está tu luz interior en tu cuerpo.
Y luego exhala desde ese lugar hacia afuera.
Vamos a desvestir los roles, vamos a encontrar ese lugar de ti mismo que realmente es tuyo.
Vuelve a inhalar y toma conciencia de el lugar donde estás mirando alrededor, lo que hay en el entorno, lo que está sucediendo en este momento. Hazte presente. A veces la presencia simplemente se trata de poder mirar tu entorno y aquí estoy en esta situación, está pasando esto en mi entorno, estoy en estos pensamientos, estoy sintiendo esto. ¿Entonces registra dónde estás con quienes estás, qué está pasando en el entorno, qué está sucediendo con quienes están alrededor, qué está pasando internamente y qué te estás diciendo internamente?
Y mientras haces este ejercicio de presencia, ve a tu mundo interior e imagina dentro de ti una imagen de ti mismo que se puso, llámalo una armadura, una capa, un saco, una vestidura de roles que no te corresponden e imagínate a ti mismo con esa figura, esa figura del ser que tú ya quieres soltar, esos roles que ya no te corresponden, esas estructuras que te autoimpusiste y que no te corresponden y mientras haces eso, busca en el espacio una silla vacía, puede ser si estás en el auto, la de al lado, si estás en el aeropuerto, en algún lugar hay una silla vacía o si estás en algún lugar donde no hay sillas, imagínate un lugar donde vas a sentar a esa parte de ti, aquí yo voy a proyectar la silla vacía y en esa silla vacía vas a sentar a esa parte de ti que se identificó con el rol de una mamá perfecta o protectora o controladora, o el líder que necesitaba tener todas las respuestas, o el hermano que salva a los otros hermanos o que salva a sus padres o que cuida en exceso de sus padres, o el amigo que necesita ser útil para todo el mundo y entregar el cuidado exacerbadamente a todas las personas.
Entonces invita a esa parte de ti, siéntala en la silla vacía, imagínate que se sienta, imagínate cuál es el cuerpo de ese personaje que se sienta ahí y deja que a través de esa imagen de esta persona que es la que tú creaste, este personaje que tú actúas, se siente allí en la silla vacía y obsérvalo, obsérvalo ¿Qué ha hecho, qué es lo que hace cada día para cumplir ese rol y pregúntate en silencio mientras respiras ¿Quién soy yo sin ese personaje? ¿Quién soy yo sin eso?
Y deja que la pregunta se mueva en ti mientras ese personaje está sentado allá en la silla, sepárate de ese personaje porque cuando nosotros aprendemos a mirar al personaje como personaje, podemos identificarlo, podemos decir oh, allí está esta persona que necesitaba aprobación del mundo, que necesitaba competir con otros y respira, y respira y ahora vuelve a ti, deja el personaje allá e imagina en tu corazón un objeto valioso, deja que venga la imagen de un objeto valioso, puede ser una joya, puede ser una piedra, puede ser una copa, puede ser algo que te regaló alguien cuando tú eras niño, un muñeco que tú amabas, algo que sea valioso para ti. Ese objeto va a representar lo que realmente eres. Abrázalo en tu corazón y piensa ¿Por qué ese objeto vino a mostrarme quién soy yo? Y deja que la respuesta emerja.
Cuando nosotros nos permitimos conectar con nosotros mismos, cuando podemos separar al personaje que no soy de lo que realmente soy, cuando realmente estamos aquietados, cuando podemos abandonar los roles y realmente habitar quien yo soy, es cuando realmente podemos conectar con quiénes somos.
¿Estás dispuesto a dejar de actuar en la vida y empezar a encarnarla?
Con esa frase final los voy a dejar.
¿Estás dispuesto a dejar de actuar tu vida y empezar a encarnarla? ¿A dejar todo eso que hemos desempeñado como papeles, como roles en una película, ser mamá, ser líder, ser exigente, ser controlador?
¿Estás dispuesto a dejar todo ello para empezar a encarnar lo que realmente eres? ¿Para conectar con ese momento a momento y poder aquí en lo que soy, estoy seguro?
Con esta frase cerramos hoy nuestro capítulo.
Espero que esta conversación los lleve a la profunda reflexión de aquello que ya no te sirve para retornar a ti mismo y poder estar conectado con quien realmente eres. Soy Caro Guevara y este es mi ser fiel a mí.